domingo, 18 de noviembre de 2018

El "Cuadro de Honor" de los Salesianos y ... los bolígrafos escondidos.

Conocidos doctores, maestros, empresarios, funcionarios, políticos, enfermeros, veterinarios, farmacéuticos,… de nuestra ciudad (ver foto adjunta) nos dimos cita este fin de semana en un restaurante de la ciudad, bajo el común denominador de ser antiguos alumnos salesianos que, allá por la década de los 70, (vamos con 61 años o más, todos) compartimos cursos desde ingreso, hasta la reválida de 6º de bachillerato en 1974.

No eran tiempos de coeducación, pero sí de educación en la diversidad, de convivencia interclases y sobre todo, buena pedagogía, renovadas metodologías y muchos y buenos valores.

Ricos y pobres en una misma aula, externos, internos, becarias de la diputación y mediopensionistas. Gran formación humanística y científica que recibimos todos y gran afinidad, que teníamos entonces y ahora. Y además de las asignaturas regladas, aquellas clases de Historia del Cine o de la Música, que tanto contribuyeron a nuestra formación intelectual adulta. Que tiempos!

Más de 4 décadas en las que muchos no se veían. Algunos vinieron de otras ciudades, otros no pudieron asistir y desgraciadamente 6 ya no estaban.

En palabras de uno de ellos, Julio Rubio, que suscribimos todos, “… se vivió la alegría de reencontrar personas que, a pesar del tiempo transcurrido, 45 años en algunas casos, seguían ahí, muy presentes en todos y cada uno de nosotros.
Gracias a la fenomenal iniciativa de Federico Zafrilla y de Juan María Zabala de crear un grupo de whassaps de antiguos compañeros, se fue fraguando este reencuentro.

Rememoramos anécdotas, vivencias, recuerdos, nostalgia… hubo hasta confesiones y quien pidió perdón (alguno por ser borde, otros por revoltosos y hasta alguno por empollón. ¡Bravo por la valentía!. Algo había en el grupo, como una especie de enlace invisible, de los que nos explicaba Don Ulpiano en química, que nos mantiene unidos, como si no hubiera pasado el tiempo o quizás fuese el poso que en todos nosotros dejaron los años transcurridos en el colegio, eso que nos ha hecho ser lo que somos

Así pues, con la voluntad de volvernos a encontrar con todos y a rememorar tantos recuerdos, aquí dejamos constancia pública con el alegato fotográfico de entonces y de ahora.
Paz y Bien.

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