lunes, 29 de octubre de 2018

Minero, sacerdote, cura obrero...................................., poeta, campesino y guerrillero......

¿Aún no sabes quién fue GASPAR GARCÍA LAVIANA?
       Es curioso como fuera de Asturias, la tierra donde nació y de Nicaragua, la tierra que adoptó y en la que murió, tan poca gente haya oído hablar del tan -para mí- importante y comprometido cura y guerrillero que, como Camilo Torres Restrepo (del que también hay quien se preguntará ¿quién fue?), comprometió su vida por los más pobres y la perdió, luchando por su causa desde el FSLN contra un dictador como Somoza.
       Como muy pronto hará 40 años de su muerte quiero contaros algunas cosas de su vida y compromiso porque creo que su ejemplo debería servir (no sólo a creyentes, curas o cristian@s, sino a toda esa gente comprometida y de buena fe, que da su tiempo dinero y hasta la vida por las causas de los empobrecidos).

También desde Redes Cristianas y desde el foro que en Gijón lleva su nombre, le rendiremos un más que justo homenaje el mes próximo (Ver Acción liberadora hoy”)

Hijo de un minero asturiano, nace en 1941 en Les Roces, un pueblo de El Entrego, si bien a muy temprana edad se trasladó con su familia a vivir a Tuilla. Se ordena sacerdote en la orden del Sagrado Corazón en 1966. Fue cura obrero en una carpintería de barrio en Madrid y cuando su congregación pidió voluntarios para ir a Nicaragua, fue el primero en ofrecerse como voluntario, por lo que le destinaron a San Juan del Sur, hoy bella ciudad costera pero entonces bien pobre
“… todos analfabetos, sin escuela, sin casas, sin comida, y sin nada…
usando sus propias palabras. Allí trabajó sin descanso hasta haciendo escuelas y queriendo enseñar, pero, después de 4 años pidiendo maestros y ayudas para los campesinos no sólo nunca la obtuvo, sino que antes al contrario se ganó el calificativo de “rojo”.
Cuenta Ernesto Cardenal, que llevaba tiempo reflexionando y lamentándose de llevar “4 años de mentiras atontando a la gente, dándole ilusiones efímeras y ficticias…” hasta que un día –confiesa- “… me di cuenta que yo era un servidor más de la tiranía somocista, un lacayo más de aquel régimen corrupto, puesto que mi misión consistía simplemente en que la gente no siguiera dormida”. Dicen que fue entonces cuando planeo matar a Somoza. Y dicen que el padre Gaspar y unos amigos descubrieron en San Juan del Sur que la casa de Somoza, tenía una alcantarilla por la cual se podía llegar hasta ella y poner una bomba y qué hasta tenían el contacto para obtener la bomba pero que llegaron a la conclusión de que la muerte del tirano no solucionaría el problema y que había que acabar, no solo con el dictador sino con toda la dictadura, y por eso fue que decidió entrar al Frente Sandinista.
En 1977 el padre Gaspar ya estaba en la guerrilla y escribió a sus feligreses el siguiente mensaje que leí en el prólogo que el ministro de cultura humillado por el Papa, Ernesto Cardenal, le dedica en su libro de poemas “Cantos de amor y guerra”:
En estas fiestas de Navidad, cuándo celebramos el nacimiento de Jesús, que vino al mundo para anunciarnos el reino de la justicia, he decidido dirigirme a ustedes para participarles mi resolución de pasar a la lucha clandestina como un soldado del Señor y como un soldado del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Vine a Nicaragua desde España, mi tierra natal, a ejercer el sacerdocio, hará de eso ya 10 años; me entregué con pasión a mí labor de apostolado y pronto fui descubriendo que el hambre y sed de justicia del pueblo oprimido y humillado que yo he servido como sacerdote, reclamaba más que el consuelo de las palabras, el consuelo de la acción. La corrupción y la represión inmisericorde -continuaba el padre Gaspar- han estado sordas a las palabras y seguirán estando sordas mientras el pueblo gime en la noche cerrada de las bayonetas y mis hermanos parecen torturas y cárcel por reclamar lo que es suyo: un país libre y justo del que el robo y el asesinato desaparezcan para siempre. Y como nuestros jóvenes -los mejores hijos de Nicaragua- están en guerra contra la tiranía opresora, yo he resuelto sumarme como el más humilde de los soldados del Frente Sandinista a esa guerra. El somocismo es pecado -terminaba diciendo el padre Gaspar- el somocismo es pecado y librarnos de la opresión es librarnos del pecado. Por eso, con el fusil en la mano, lleno de fe y de amor por mi pueblo nicaragüense, he de combatir, hasta mi último aliento, por el advenimiento del reino de la justicia en nuestra patria, ése Reino que el Mesías nos anunció bajo la luz de la estrella de Belén. Su hermano en Cristo. ¡Patria libre o morir!
Con apenas 37 años, siendo el 11 de diciembre de 1978 (pronto ya los 40 años) caía en un “encuentro armado” según anunciaba la Guardia Nacional, un cura vestido de verde Olivo. Era el comandante Martín –uno de sus nombres de guerra- miembro del Estado Mayor del Frente Sur. Y tal como era su voluntad, allá en Tola (Nicaragua), reposan sus restos.
Premonitoriamente, como también sabía Monseñor Romero en El Salvador, Gaspar García Laviana escribió muy poco antes de morir claros versos como éstos:
Para ser guerrillero
tienes que poner tu vida ahí encima de la mesa
para cuando la quieran tomar
.

En otro de sus simples poemas “VICTORIA” también escribió ésa frase tan conocida de
A morir, a morir, guerrillero,
que para subir al cielo,
hay que morir primero
.

Y es que él sabía que iba a morir en esta guerra por eso le decía un periodista “yo tengo que dar la vida por este pueblo, como lo hizo Cristo”. Y vaya si lo sabía! Por eso escribía en CUANDO MUERA:
Cuando ganemos la guerra,
no vengáis compungidos a mí tumba
con rosas y claveles rojos,
como mi sangre derramada.
Os juro que me levantaré
y os azotare con ellos.
Sólo admitiré violetas,
como mi carne macerada,
como el dolor de mi madre,
como el hambre campesina
de mi América Latina.


Siempre presente la muerte, como en su REFLEXION II:
¡Qué duro es morir sin ver el triunfo!
Creo que lo mismo sintió Cristo
y Camilo y Ché Guevara


Gran hombre fue este cura guerrillero, llamado Gaspar García Laviana. Como ya dije, creo –igual que Ernesto Cardenal decía- que su vida y su muerte fue una inspiración y debería ser un ejemplo a seguir para sacerdotes y cristianos en general. Escuchen si no INDIFERENCIA:

El dolor ajeno
pasa por nosotros
sin calarnos dentro


O éste otro titulado ANGUSTIA:
Las angustias de mi alma 
no las calma el Rosario
ni la misa ni el breviario.
Mis angustias las mitigan
las escuelas en los valles
el bienestar campesino
la libertad en las calles
y la paz en los caminos


Pequeños poemas, tan llenos de amor como de interrogantes a las conciencias. Y de amor hacia los últimos hacia los campesinos, las prostitutas, el paisaje o el lago más bello del mundo. Lean si no ésta COPLA III:
Tu país es mi país,
marginado
y tú ranchito mi casa,
es tu escasez mi acicate
y tú liberación mi causa


O éste conmovedor poema llamado LA NIÑA DEL PROSTÍBULO
Catorce años de edad,
dos de puta,
cara joven,
rasgos viejos,
piel lozana,
ojos muertos.
Pantaloncito ceñido,
desnudas piernas y ombligo,
pies descalzos,
recorriendo el puterio.


Poemas que son intencionalmente sencillos con palabras sencillas porque los escribía para que lo entendiera el pueblo, esos campesinos, que decía todavía no pueden leerlos, pero podrán hacerlo muy pronto, y de manera crítica y tanto de Fe como de política, como éste
LA IGLESIA:

También tu iglesia secular 
eres cliente de nuestro socialismo
porque tienes que empezar
a practicar el cristianismo.
Cristo rechazó la riqueza
pero tú buscas a los ricos
y tienes la pobreza
como un mito.
Recuerda que Cristo vivió la igualdad
que nosotros practicamos
y tú siembras la desigualdad
en los cristianos


O éste otro que bien podríamos aplicar hoy a los que ponen las vallas, en Ceuta y Melilla, que lleva por título: A LOS TERRATENIENTES:
Terrateniente,
voy a cortar mi carne en girones
para colgarla
en cada púa de tus cercas
hasta que se pudra
y no resistas el hedor
y tengas que marcharte
a otra parte

El día que yo me muera me gustaría que me recitaran estos versos de Gaspar que llevan por título MORIR.
-¿No es mala suerte?
-no es mala suerte, no,
no es mala suerte.
Porque creo en la vida de la muerte,
el morir, para mí, no es mala suerte.


Y termino parafraseando a otro grande como es el Obispo español del Mato Grosso Pedro Casaldáliga, que le pide -en un espectacular poema- “Cuida de Nicaragua, todavía en combate” (y vaya si lo está) y no dejes que tu sangre se marchite en el cáliz (rajado) de tu Iglesia”. Que así sea.


Para saber más:

1. Conmemorando el 40 aniversario de la muerte de Gaspar García Laviana.
2. VI Encuentro de Redes Cristianas: “Acción liberadora hoy”, 30 de noviembre, 1 y 2 de diciembre, en Gijón
3. Gaspar es un héroe en Nicaragua
4. Gaspar lo dio todo, hasta la vida, por los pobres.

Para leer:

1. Gaspar García Laviana. “Cantos de Amor y de Guerra”. Ministerio de Cultura. Managua 1979.
2. Manuel Rodríguez García. “Gaspar Vive”, San José, Costa Rica, Artes Gráficas de Centroamérica, 1981.
3. Manuel Rodríguez García “A corazón abierto. Poesías en Nicaragua”. Ed. Nueva Utopía. Madrid 2007.
4. José Ramón Pérez Ornia “GASPAR, misionero y comandante sandinista”. RTPA 2008.
5. Manuel Rodríguez García. “Gaspar Vive” Nueva edición corregida y renovada. En Nueva Utopía. Madrid 2016
6. J.M. Álvarez Rodríguez. "Gaspar García Laviana visto desde Asturias". Foro de Cristianos García Laviana" en Ediciones Trabe. Gijon 2017




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