jueves, 19 de enero de 2017

Mentiras y cuentos: Otra perversión de la política.

Tres ejemplos del 
cinismo gubernamental 
y del de sus socios.

En la época de los
“Poetas en el Exilio”
y de los cantautores comprometidos,
León Felipe escribía,
en su libro
Llamadme publicano”,
el poema
Sé todos los cuentos”.

Me gustaría que hoy se releyera en clave actual,
porque
desafortunadamente
hoy:
* siguen inventando todos los cuentos (No queremos que hayan desahucios en España),
* continúan meciéndonos con cuentos (lucharemos contra la pobreza energética, para que no falte la luz en ningún hogar),
* siguen ahogándonos con cuentos (subiremos el SMI y las pensiones para que la gente pueda vivir con dignidad),
* continúan enterrándonos con cuentos (como los tristemente mezclados del Yak-42 o los miles que aún quedan en las cunetas de España) y
* siguen durmiéndonos con cuentos (ya estamos saliendo de la crisis y seguimos la senda de la recuperación).
Y yo me pregunto,
¿Cómo aún hay 15 millones de personas que apoyan a nuestros mentirosos verdugos?,
¿acaso no nos sabemos ya todos los cuentos?

Una nueva forma de perversión de la política es la que están practicando ora el bipartidismo PP-PSOE, ora el tripartito moderno C´s-PP-PSOE. Es la mentira descarada, la invención de noticias para influir, el ocultamiento de la verdadera realidad y la impunidad de los malhechores de cuello blanco. Esta semana compartía ante amig@s de movimientos sociales en los que participo, los tres últimos engaños que además nos venden como óptimos pactos cuando en realidad encubren los privilegios de los de siempre. Los recuerdo y comparto:

1. La subida del SMI. Todos los partidos -menos el PP- votaron hace unos meses, una propuesta de Unidos Podemos para subir el SMI a 900€ en 2018 y 800€ este año, pero al final el PSOE y el PP pactaron 700€, y nos lo vendieron –tanto el obligado gobierno como sus actuales cómplices- como un gran acuerdo que piensa en la ciudadanía frente a los que sólo quieren romper España. Y claro, la gente se lo cree, una muy grande aún parte de este país les compra el cuento.

2. Los cortes de gas y luz. También Unidos Podemos presentaron en el Parlamente la 1ª Ley que incluía atajar la pobreza energética y evitar los cortes de luz y gas ya desde este invierno, La Ley 25. Al final y tras las muertes de éste recrudecido invierno, el PSOE y el PP pactan una ley que ya veremos cómo sale, pero que aplicarían cuando pase el invierno. Con ella la española de Reus hubiera muerto igual y también la rumana de ayer en Albacete. Eso sí, nos venden su magnífico pacto para que la gente no pase frío como la solución de los del orden, de los que no quieren romper España, de los constitucionalistas… donde no están los malos, los radicales, los que quieren desestabilizar el sistema… y lo malo de todo es que la gente les compra sus cuentos.

3. Las cláusulas suelo.
Cuando las PAH y las asociaciones de consumidores de éste país logramos por la lucha y mas de 5 años en las calles, que Europa nos dé otra vez la razón y declare ilegales los gastos de las hipotecas, las clausulas suelo y las cláusulas y gastos abusivos en las mismas, llegan los listos del barrio, el nuevo tripartito del sistema y nos anuncian un gran pacto para que a la gente les devuelvan los bancos lo que les han robado; y nos venden a bombo y platillo un más que dudoso “Acuerdo extrajudicial” por el que supuestamente los bancos devolverán lo ya sentenciado como robado a 1.400.000 afectados, cuando lo cierto es que siguen defendiendo a los bancos a quienes les conceden la potestad –eso no nos lo dicen- de comunicarnos si corresponde o no la devolución a cada usuario. Por supuesto la gente estará encantada de la celeridad con la que los trileros actúan de nuevo Y les comprarán el cuento, acusándonos de ir contra la gente a quienes cuestionamos la medida. Un nuevo cuento que colará.

Y mientras tanto casi todos los medios, con la proyección amplificadora de las tertulias de chichinabo vendiendo la propaganda de sus amos, ya demonizando a los profetas que nos advierten, como hace a diario la razón (vean si no la de hoy), ya bufoneando esperpentos como los de Rojo, Inda o Marhuenda. El NO-DO actual es más pernicioso que el del franquismo porque hoy la gente se cree todos los cuentos.

Y como recordaba Malcom-X se identifica con el maltratador y se aleja de quienes el sistema señala como radicales cuando son los únicos que pueden parar esto, si la complicidad social cambia de bando. Maldigo el silencio de las buenas personas, que diría Luther King y declaro que yo ya me cansé de tanto cuento, porque como Felipe, ya me sé todos los cuentos.

Qué pena que hasta en ciertos colectivos sociales en los que participo, como en mi propia organización local de Stop Desahucios, cuando explicas estas cosas te dicen que no hablemos de política y vayamos a lo nuestro. Pero yo pregunto, ¿Hasta cuándo vamos a dejar de hablar de política? ¿Acaso podemos estar apagando incendios, -paralizando desahucios- mientras a nivel político no se aprueba una Ley antidesahucios? Y sobre todo, ¿hasta cuándo vamos a seguir votando a los responsables de la penosa situación que tenemos hoy?

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
"Digo tan sólo lo que he visto. Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre... ha inventado todos los cuentos.


Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido
con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.

LEÓN FELIPE

* * Si te ha gustado, COMPÁRTELO y/o VÓTALO:

viernes, 13 de enero de 2017

Sobre la Opacidad Fiscal Episcopal, las cruces y las casillas del IRPF

Mucho hemos escrito sobre laicidad, concordato, fiscalidad, IBI, casillas del IRPF y demás privilegios de la Iglesia Católica en España.
La Terca Utopía es una hemeroteca donde pueden leerse esos escritos: Quiero que mi iglesia pague el IBI,
Y dale con las cruces,
Revisión del concordato ¡Ya! Por la denuncia del Concordato del 53 y de los Acuerdos con la Santa Sede del 79, Apostando por la Laicidad ….

Ahora, a unos meses de empezar con la Declaración de la Renta 2017, ha surgido el viejo debate de las ingentes sumas que se lleva la ICAR de los PGE y sobre todo la opacidad de lo que ella entiende como transparencia y que siempre estuvo a la pésima altura de las otras dos intocables instituciones en España -Ejército y Corona-, también denunciadas.

Desde diversas organizaciones sociales en las que participo y también gente amiga, me piden unas palabras más sobre éste delicado tema que con mucho gusto escribo. No sin antes contextualizarlas desde mi inseparable y triple condición desde donde las digo:

1. Como “ciudadano”, ACTIVISTA de diversos movimientos sociales;
2. Como “creyente”, miembro de la llamada IGLESIA DE BASE y
3. Como “político”, responsable de Laicidad y Libertad de Conciencia de PODEMOS.

Nuestro discurso sobre el tema
no ha cambiado nada. Ni siquiera cuando -como ahora-, nos situamos desde los nuevos paradigmas modernos más en clave posteísta, postreligional y postsecular. Porque desde ellos hay tres exigencias que deberían ser innegociables en un estado aconfesional:

1. No es de recibo ni se puede mantener de ninguna manera la financiación con fondos públicos de las confesiones religiosas. Hasta la ICAR se comprometió a autofinanciarse en el plazo de tres años desde que se firmaron los acuerdos entre El Estado Español y la Santa Sede.
2. No es de recibo mantener la asignación tributaria a la Iglesia Católica (ni aunque se pusieran a las otras religiones) y por tanto hay que eliminar todas las casillas en la declaración del IRPF (también la de Fines Sociales); y
3. No es de recibo que en pleno siglo XXI sigan vigentes los Acuerdos Concordatarios de 1979 firmados por el Estado español con la Santa Sede que deben ser derogados ya! Ítem más porque son la base jurídica que permite mantener los privilegios actuales a la iglesia así como su opacidad fiscal.
Dicho esto sobrarían más elucubraciones porque creo que queda clara la postura. Y es que al final el problema ya no es que, quienes nos confesemos creyentes autoricemos al estado a entregar una aportación de mis impuestos a la Iglesia, sino que éste “donativo” no sale de los impuestos de quienes marcan “religiosamente” una o las 2 casillas, sino de la suma total recaudada (que además está pactada y no importa cuánta gente ponga la cruz) y por tanto de la aportación de católicos, ateos, agnósticos o creyentes de otras religiones, cosa que, con una secularización social actual de más del 60% y una altísima falta de credibilidad –según los últimos CIS-, es a todas luces injusto.

Para saber más:

Yo también quiero que mi Iglesia pague el IBI.
Y dale con las cruces.
Revisión del concordato ¡Ya!
Apostando por la Laicidad.
La transparente opacidad de la Iglesia española.


* * Si te ha gustado, COMPÁRTELO y/o VÓTALO: