martes, 26 de diciembre de 2017

Mi apuesta incondicional sigue siendo Jesús.

No voy a llegar tan lejos como el politólogo y sociólogo argentino, Atilio Boron cuando afirma que “CRISTO fue el fundador del anti-imperialismo”, porque sería utilizarlo, bien es cierto que al revés de como se ha hecho siempre, pero casi.

Sí quiero reivindicar -ahora que ya hemos celebrado su cumpleaños- su figura, por otra parte tan deformada, manipulada, utilizada por los poderes de turno y simplificada en exceso.

Que siempre me haya manifestado crítico con ésta iglesia “casta y meretriz” a la que pertenezco y más que crítico con su impresentable Jerarquía, no quiere decir que no me siga sintiendo creyente y seguidor de Jesús de Nazaret. Es más, ya no hay muchas figuras, ni modernas, ni clásicas en las que crea tan fielmente (aunque sea un manifiesto pecador e indigno seguidor) como en Él.

Y quiero reivindicar hoy esa figura del Jesús laico (nunca fue un religioso) en el que creo, ése Jesús de Nazaret (y no de Belén) hijo de un carpintero y procedente de una familia judía de refugiados y migrantes.

Y quiero hacerlo en estas fechas, aunque a alguno le parezca impropio de mí, porque estoy harto de que durante tanto tiempo se haya vendido un evangelio al servicio de los poderosos y una iglesia siempre aliada al poder establecido hasta el punto de considerar apócrifas o heréticas cualquier otra interpretación o posición. Lo primero es falso (lo del evangelio al servicio de los poderosos ¡raza de víboras!) porque está claro que antes al revés, el de Nazaret siempre puso primero a las viudas, los huérfanos, los niños y los desfavorecidos en general. Y lo segundo (una iglesia aliada al poder), desgraciadamente cierto cuando no debería serlo.

Y es que nuestra tradicionalista ICAR (Iglesia Católica, Apostólica y Romana) ha predicado dudosos textos evangélicos al pie de la letra, que ya no se sostienen hoy a la luz de los nuevos paradigmas y aportaciones de la ciencia. O ha privilegiado como mensaje central de la cristiandad discursos como el paulino que cuando uno los analiza, como han hecho teólogos tan prestigiosos como José Mª Castillo, se da cuenta de que tanto desde el punto de vista ético como moral, la doctrina de Pablo es muy contraria a la de Jesús de Nazaret. ¡Como lo oyen!

Reivindicar sin falsos adornos, la figura del Jesús histórico es traer la historia de un hombre que:
• desde niño ya destacaba por su inteligencia, su humanismo y su enorme sentido de la justicia;
• ridiculizaba a los doctores de la ley del Sanedrín (¡Como no iban a querer matarle!),
• echó a latigazos a los mercaderes del templo, condenando la usura,
• estuvo siempre del lado de los más pobres, de los oprimidos, de los excluidos…
• siempre a favor de la mujer, tan vilipendiada en la época y en concreto de las más repudiadas socialmente como la adúltera o la propia María Magdalena, que no fue prostituta como a veces se la ha querido presentar,
• condenó la hipocresía, el fariseísmo y la leyes judaicas que atentaban contra el pueblo,
• crítico inclemente del imperialismo de su tiempo y de sus servidores (sacerdotes y fariseos) que elaboraban doctrinas antipopulares y engañosas. De ahí, lo de fundador del antiimperialismo que decía Borón,
• fue detenido, torturado, martirizado y sentenciado a muerte (en un juicio perverso que ya quisieran los del TOP español del franquismo) y que
• al final, nos dejó, no una Iglesia (que ése es otro cuento) sino un modelo de actuación, o si quieren una a doctrina basada en el amor, la lucha por la justicia y el rechazo al poder, al dinero, al imperio y a sus lacayos.

En fin, podría haber seguido, pero creo que es suficiente, ¿verdad? Pues quede aquí constancia en este blog de la TERCA UTOPÍA y allá donde queráis reproducir, que Él es que merece la pena seguir y que no me cansaré de repetirlo a quienes tantas veces me increpan cuando me confieso creyente y de izquierdas. ¿Qué pasa que el Evangelio sólo se lo pueden apropiar la gente de orden establecido, la gente de los gobiernos, la gente de derechas? Yo, humildemente jamás lo utilicé como bandera y jamás me habrá leído nadie que yo haya dicho que el evangelio o la doctrina del de Nazaret era de izquierdas, pero ya está bien de apropiaciones tan indebidas como las antiéticas inmatriculaciones, porque YA NO CUELA.


Felices fiestas navideñas, solsticio de la luz o como queráis llamarle cada quien y que 2018 nos traiga la paz que necesitamos, la concordia perdida y la Solidaridad tan necesaria en estos tiempos dejando fuera tanta manipulación, corrupción, hipocresía y fundamentalismos. AMÉN.


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