lunes, 31 de octubre de 2016

¿Salvados por un Salvador? Las confesiones de Pedro Sánchez. Ni héroe, ni mártir, ni rojo.

Pablo Iglesias lo resumió perfectamente en un Twit
que suscribo totalmente,
en el magnífico programa de
Jordi Évole, "Salvados":

 “Ha contado hoy la verdad sobre los poderes oligárquicos y ha reconocido que se equivocó con nosotros (Podemos). Llega tarde, pero gracias'.

Pero vayamos por partes con una valoración más pormenorizada del asunto.

1. Reconozco el valor de Pedro Sánchez, aunque llega demasiado tarde.
Ya lo hemos dicho, lo tenía que haber hecho antes y habría servido mucho más el hacerlo siendo Secretario General. En política hay que decir siempre la verdad –rara avis hoy día- pero mucho más cuando se tiene el poder para cambiar la realidad y no cuando el daño está ya producido. Por eso, casi más que agradecerle su valor y honestidad ahora, nos preguntamos: ¿Por qué no le echó ese valor antes y lo dijo en su momento, cuando podría haber llegado más lejos y haber intentado un gobierno progresista que no tendría hoy a Rajoy al frente?

Para quienes no vieran el programa del que hablamos y que tanta trascendencia va a tener además de recomendarlo les resumo sus principales confesiones:
+ Que las altas esferas no estaban por la labor de aceptar un gobierno alternativo a Rajoy: “Hubo responsables empresariales que trabajaron para que hubiera un Gobierno conservador”
+ Que no supo “entender el movimiento que había detrás de Pablo Iglesias, y la cantidad de gente joven que quiere renovar la política”
+ Que se equivocó al tachar de “populistas” a los dirigentes de Podemos: “No sabía qué era Podemos”
+ Que fue un error llegar sin el apoyo de Podemos y firmar primero con Ciudadanos.
+ Que siempre respetó las decisiones del Comité Federal, como aquella que le impidió “aceptar el apoyo de los nacionalistas” que es la que excluía cualquier pacto con Podemos.
+ Que hubo presiones o intereses por parte de los poderes económicos –lo que en su día negó explícitamente- citando a PRISA, a poderes financieros y César Alierta de Telefónica.

2. Me inclino a creer que Sánchez está más muerto que vivo.
Opiniones sobre el ya ex líder del PSOE las hay para todos los gustos, dentro y fuera del partido. El tiempo pondrá a cada uno en su lugar y habrá que mirar con cierto recelo cualquier movimiento. Pero yo pregunto: ¿Podrá resucitar PS y liderar la regeneración de un partido que ha tirado por la borda años de credibilidad y buen hacer? Ítem más: ¿Necesitaba PS mostrarse roto y hundido, para generar compasión y empatía o presentarse como el líder salvador que los militantes sueñan antes de abandonar el barco?
Intuyo que la estrategia de la pena y conmiseración (conmoverse, llorar, párpados caídos, meas culpa, …) es un buen gesto de humanidad que le honra (si no es un acto más del puro teatro que han estado representando), pero que genera más lástima que adhesión. A la larga, la gente quiere líderes fuertes y carismáticos y eso no se adquiere sólo por llorar, reconocer las equivocaciones, hacer propósito de enmienda o por haber sido querido.
Yo creo que ayer vimos a un hombre derrotado, inconsecuente, roto y sin un proyecto claro. Un hombre al que demonizarán medios, IBEX, gestora, barones y el aparato por decir lo que todo el mundo sabía y no debían desvelar para no hundir el relato de la culpa a Podemos. Qué duro epitafio les ha dejado!
Apuesto más por creer que Pedro Sánchez está muerto y amortizado. Primero, porque se queda, aunque voluntariamente, sin su acta en el Congreso (donde por cierto su no voto se tradujo de facto en una abstención más en lugar de su inequívoco NO) y eso le restará presencia. Segundo porque se queda sin un importante cargo en el partido que igualmente le limita su eco. Y tercero, se queda sin apoyo de los Mass media que si bien podrían haberlo usado un poco más para contener la sangría de militantes hacia Podemos, ya no dudo que ni se lo plantean.
Lamentablemente sólo le quedaría su coche –no sé con qué cash- y una buena parte de militantes y votantes socialistas que no sé si le durarán demasiado.

3. Me niego a hacer de Pedro un nuevo mártir salvador.
Pues eso, que no descarto la operación Pedro “el Mártir” (también le han presentado como “el héroe” y hasta “el rojo”, je, je) que acuñaron precisamente desde algunos sectores del PSOE. De hecho hasta él anunció en “Salvados” su propia página web –que parece ser está hackeada- para poder presentarse y ganar las futuras primarias de su partido. El cree contar con el apoyo de gran parte de la militancia y con federaciones importantes para volver a liderar el PSOE, pero ésa posible nueva guerra no me interesa aunque no está de más contemplarla como una opción. Desde ella, las lágrimas de estos días se leerían de manera diferente.
Más bien suscribo cómo lo decía también Alberto Garzón a primeros de octubre: “Pedro Sánchez no es el mártir revolucionario de izquierdas ni el adalid de los Gobiernos de izquierdas, ni siquiera progresistas. Pedro Sánchez es, al fin y al cabo, quien tomó la decisión de pactar con Ciudadanos dejando tirada una mesa de negociación con partidos de izquierdas.”

4. Siempre le reconoceré la confesión que tumba un falso relato.
Fueron los poderes financieros del IBEX35 como la TELEFONICA de ALIERTA, mediáticos como el Grupo PRISA de CEBRIAN y políticos propios de barones, ex presidentes, líderes autonómicos y su propio Comité Federal, quienes ataron de manos a Pedro Sánchez impidiéndole cualquier acuerdo con Podemos. Con ello se les acaba ése rentable mantra, que aún hoy usan algunos voceros y tertulianos que o no se han enterado o son demasiado fundamentalistas. Ese falso relato esgrimido por el PSOE el 20-D, el 26J -y aún hoy- de que si gobierna Rajoy o se repitieron elecciones fue por culpa de Podemos.
No permitiré más ese argumento a mis amig@s y conocid@s socialistas. Si alguno/a me vuelve a decir que el problema fue la supuesta prepotencia de Pablo Iglesias, el que aparentemente exigiera un gobierno con 5 ministros, el que -como se vendió en los medios del régimen- pusimos las líneas rojas del nacionalismo, o cualquier otra majadería que tanto airearon voceros, tertulianos y medios, automáticamente dejará de ser mi amigo/a y dejaré de hablarles, de tomar café o de ser políticamente correcto. Ya me cansé.

Las personas socialistas que me conocen nunca han usado delante de mí las chabacanerías que tanto han servido en las dos últimas elecciones sobre Venezuela, Irán, ETA, radicales o similares (aunque sé de muchos que fuera si lo han jaleado porque les traía votos) pero si esos torticeros argumentos de la –según ellos- culpabilidad de Podemos aún a sabiendas de que era una burda mentira 1000 veces repetida. Ya no se las voy a tolerar a nadie. Reconozco que estoy un poco mayor, pero ya, tonterías las justas y criminalizar a Podemos lo es.



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