lunes, 31 de agosto de 2015

PODEMOS apoya la Marcha a Bruselas “POR UNA EUROPA DEMOCRÁTICA Y SOLIDARIA”


* ¿Te acuerdas de las Marchas de la Dignidad?
* ¿Y de las columnas que llegaron a Madrid el 22-M, desde las 5 radiales de España?
* ¿Crees que sería posible movilizarse pacíficamente en Europa por cuestiones tan serias como:
• Acabar con los Paraísos Fiscales en la UE
• Detener las negociaciones secretas del TTIP
• Oponerse a las políticas de “austeridad” y privatización de servicios públicos de la TROICA
• Apoyar las decisiones democráticas de los pueblos y en particular del pueblo griego?
* ¿Piensas que debemos decir BASTA YA de manera unitaria y desde diversos países europeos?

Pues atentos estos días que ya están convocándose por toda Europa las llamadas “Euro-Marchas-a-Bruselas” para los días 15, 16 y 17 de octubre, bajo el lema común:
¡Oxi! ¡Basta! ¡Enough! Construyamos otra Europa” porque "Austeridad = Pobreza"

PODEMOS, en su Consejo Ciudadano Estatal celebrado este domingo en Madrid decidió confirmar su total apoyo e instar a sus círculos y órganos implicarse plenamente en estas EuroMarchas a Bruselas que convocaron inicialmente La Red de Agua Pública, ATTAC-España y ALTER-SUMMIT y que ya están suscribiendo decenas de organizaciones en países como Grecia, Italia, Francia, Alemania, Irlanda, Bélgica, Austria, Hungría y Noruega.

Este llamamiento se ha dirigido a todas las organizaciones y movimientos de dichos países que puedan identificarse con estos lemas para co-empoderarse en la acción, para complementar el programa y para unirse a las Euro-Marchas que llegarán a Bruselas los días 15, y 16 de octubre 2015 y culminarán el 17 con una macro manifestación pacífica que llevará en su pancarta este texto en varios idiomas: “¡Oxi! ¡Basta! ¡Enough! Construyamos otra Europa

Aprendimos en griego que OXI significa NO. Y por eso gritaremos bien alto un NO a las políticas de austeridad, un rotundo NO a la pobreza, un severo NO al TTIP, un sonoro NO al racismo y a la corrupción. Y ante tanto NO, un certero SI a la solidaridad sin fronteras
En Grecia, su gente gritaba ¡OXI!, que era ¡No! Un No a las crueles e irracionales exigencias de más “austeridad” y empobrecimiento.
En Europa, centenares de miles de personas han salido a la calle para apoyar al pueblo griego, desde la conciencia de que apoyar su lucha es defender nuestros derechos en toda Europa.
Las élites europeas, bajo el argumento de generar beneficios y competitividad, atacan la justicia social, la democracia, el clima … , haciendo de Europa un campo de juego para sus intereses.
Usan el chantaje y humillan a quienes se resisten; utilizan el miedo, el nacionalismo y la división racista para gobernar, al tiempo que proclaman que no hay alternativa.
Sin embargo, a diario construimos alternativas con nuestras múltiples y variadas luchas.

Desarrollemos la solidaridad sin fronteras; nuestra fuerza para construir otra Europa desde ya nace de ese ¡Oxi! ¡Basta! ¡Enough!.

sábado, 22 de agosto de 2015

Conocidos teólogos españoles piden expresamente al Papa, la comunión para las personas divorciadas que quieren seguir en la iglesia de pleno derecho.

Hace quince días publicaba en LA TERCA UTOPIA una Carta al Papa en la que un poco en serio, un poco en broma, le preguntaba si tras sus recientes palabras –ampliamente magnificadas- hacia los creyentes divorciados, me seguirían considerando en la iglesia con mi cuasi herético historial. No crean que es por una preocupación que me quita el sueño. Pero retomando fuerzas para la campaña de acoso político que nos espera, bueno es seguir siendo activista también al interior de esta Iglesia “Casta et meretriz” como la definió San Ambrosio, o Santa y Puta que sería su fiel traducción.

Ahora, más de 20 de l@s mejores teólog@s españoles (aunque la campaña se lanzará también en inglés, francés e italiano), entre los que se encuentran nombres tan conocidos como González Faus, Pagola, Mª Teresa Dávila, Torres Queiruga, Lucía Ramón, Javier Vitoria o Ximo Gª Roca, han iniciado en www.change.org una recogida de firmas pidiendo al Sínodo que dé el paso necesario para que los divorciados que nos hemos vuelto a casarse, podamos comulgar, ya que pese a los titulares que se vendieron hace unas semanas, el Papa Francisco hablaba de que no estábamos excomulgados y sí dentro de la Iglesia, pero nada decía de la comunión.
Y lo hacen, como no podría ser de otra manera, de una manera extraordinariamente documentada, admitiendo que al conceder la comunión a los divorciados, la Iglesia es fiel al espíritu del Evangelio y no a su letra, y también es fiel hasta con el dogma tridentino, si se lee y traduce correctamente. Curiosamente estos teólogos españoles agradecen al Papa sus esfuerzos y desvelos actuales en medio de –dicen- “tan crueles resistencias, para dar a la Iglesia un rostro más conforme con el Evangelio y con lo que Jesús se merece".

Aunque ya últimamente no suelo apoyar las campañas en Change.org, hoy, quizás influido por mis vacaciones cuasi monacales en el Seminario de Corbán en Santander, la he firmado, no tanto por mí, que quienes me conocen saben que “me la refanfinfla (con perdón) que la ICAR, el derecho canónigo o determinados Papas me nieguen el derecho a comulgar por haberme divorciado y vuelto a casar. Lo hago primero por esa gente que sí sufre, cuando se le niega el derecho a la comunión, como le pasó a una lindísima amiga mejicana que hace años me confesaba con dolor como un padrecito (para mí, pobrecito) le negaba, ante todo el mundo, la comunión, ya en la fila ante el altar, porque había cometido el terrible sacrilegio de haber rehecho su vida con un buen hombre, con el que vivía –y vive- felizmente casada y con el que hoy sigue feliz y educando a sus hijos comunes.

Y lo hago también, y animo a firmar a la gente creyente corriente y, como dice la carta*, “personas de buena voluntad” AQUÍ, para que quede claro que la Iglesia somos todos y no sólo esas redes neocons (catecumenales, presentacionistas, kikos, comunión y liberación, legionarios de Cristo, guerrilleros de Cristo Rey, OPUS y demás lobbyes eclesiales), otrora más papistas que el Papa, y que han osado públicamente censurarlo por sus intentos de devolver a la iglesia a la modernidad. Me parece lícito, pero deleznable moralmente que, en un nada despreciable número, esos “cristianos” hayan pedido en masa al Papa textualmente que “reafirme categóricamente la enseñanza de la Iglesia de que los católicos divorciados y vueltos a casar civilmente no puedan recibir la sagrada comunión”.
Esta nueva Carta que ahora SI pido que firméis con sus primeros firmantes dice así:

jueves, 6 de agosto de 2015

Con el debido respeto, yo le pregunto, Papa Francisco

Yo, que ya sabía que sigo formando parte de la iglesia, por muy pecador que haya sido, le agradezco que ahora sea Su Santidad quien me lo ratifique formalmente. Pero dígame Ud. Papa Francisco si, llegado el caso, yo me podría casar de nuevo por la Iglesia con el quasi herético historial que arrastro.

Le cuento:
Casado en el 85 y amancebado en el 93,
inicio una nueva convivencia en pareja en el 95; me divorcio en el 97
y me vuelvo a casar en el 2001,
(incluso con celebración del Amor incluida, en una pequeña comunidad Cristiana); enviudo de la mejor relación de mi vida en el 2014 y como no tengo remedio, ni propósito de enmienda, aún he tenido tiempo de enamorarme, de alguien más que de la vida, ¿cree Ud que si me volviera a casar seguiría en la ICAR de pleno derecho?, ¿Me afectará también esa amnistía de excomunión que pesaba sobre mí?, ¿Me negaría la comunión algún funcionario eclesial que conociera mi historial?

Bueno, fuera de bromas, aunque la historia pueda parecer un farol, les aseguro que es real y autobiográfica. Y aunque pareciera que pretendo ofender al Santo Padre, mi respeto más absoluto y mi admiración ya han quedado probados en mis anteriores escritos (Ver en este mismo blog) reconociendo su trascendental aporte a la Iglesia, frente a anteriores pontífices y en unos tiempos en los que la credibilidad de la misma anda casi a la altura de la política.

Ayer, en su tradicional audiencia general, Jorge Bergoglio afirmó que los divorciados que hemos vuelto a tener pareja, no estamos excomulgados, “como algunos piensan", sino que formamos parte siempre de la Iglesia, incluso, remarcó “aunque inicien una nueva convivencia, siguen formando parte de la Iglesia”.