martes, 21 de julio de 2015

Dictadura sin entrañas.

Las Comunidades Cristianas Populares del Estado Español (CCP) queremos advertir
que se está implantando en Europa una dictadura sin entrañas.


Históricamente, la dictadura y el fascismo se hacen primero con el poder político y luego suprimen la democracia con el cierre del parlamento o construyen un parlamento domesticado.
La crisis griega ha dejado bien claro que el neoliberalismo imperante es una dictadura financiera, que se acerca peligrosamente al fascismo y que está pasando a la fase de supresión de los parlamentos democráticos.

Los Gobiernos de la Comunidad Europea, actuando bajo el mandato de la troika, han exigido a Grecia que las leyes promulgadas por el parlamento griego deban ser aprobadas por los poderes financieros. ¡Se ha suprimido la democracia en Grecia! No manda el pueblo sino los acreedores.

Hay más. La dictadura financiera exige que se establezca una garantía, un fideicomiso, regulado y controlado por los poderes financieros para asegurar el pago de la deuda. Esa garantía incluye los puertos (El Pireo), aeropuertos, carreteras, ferrocarriles… Toda esta riqueza pública y colectiva será regida por los poderes financieros.
En Europa manda la troika, pero con Grecia se han quitado la careta. Yanis Varoufakis ha hablado por primera vez desde que dejó su puesto como ministro de Finanzas griego. Ha dicho dos cosas con las que estamos de acuerdo: Primera: “la completa falta de escrúpulos democráticos” en los que dirigen los destinos de Europa. Y segunda: “nuestra Eurozona es lugar muy inhóspito para la gente decente”.

El proyecto inicial europeo, por el que todos apostamos, ha ido tomando derroteros bien distintos. Europa, dirigida por la democracia cristiana y la social democracia tras la segunda guerra mundial, construyó un modelo de Estado, al que se llamó el Estado de bienestar. Se basaba en que los políticos buscaban por encima de todo el bien común. Construyeron un banco público mundial, el Banco para la Reconstrucción y el desarrollo (el BIRD), que tenía como objetivo fundamental la reconstrucción y el desarrollo de los países asolados por la guerra. Construyeron una sociedad en paz que tenía sus bases en el pacto social, la intervención del Estado en la Economía, la regulación del mercado, los impuestos progresivos y los servicios públicos.

jueves, 9 de julio de 2015

¿PODEMOS, Ahora en Común, Unidad Popular o Podemos en Común?


Entiendo que pueda acusárseme de partidista al pretender mantener la marca PODEMOS, aún asociada a otra denominación, cuando sugerimos otras posibilidades de convergencia en las que los otros diluyan sus siglas bajo un paraguas genérico de Ahora, Junt@s, Unidad Popular o En Común.

Pero quiero aportar una nueva propuesta para el debate de la dichosa “convergencia”, tan deseada por una buena parte de la gente de izquierdas y tan cacareada, a veces interesadamente, por unos partidos ya condenados a ser extraparlamentarios.

No pretendo engañar a nadie y como es sabido, este infrascrito, que está en Podemos desde su mismo nacimiento, forma parte de su dirección estatal*. Pero es desde esa posición que quiero intentar ser objetivo y alejarme tanto de una defensa a la búlgara de las voces más oficiales publicadas por inflexibles, como de las quizás muy rupturistas oposiciones frontales de dentro y de fuera de Podemos.

Por eso, a los míos, Pablo Iglesias incluido, quiero decirles que deberíamos reconsiderar, al menos, una opción intermedia que, -sin renunciar a lo que considero la marca que la ciudadanía da por ganadora y una gran mayoría quiere ver en la papeleta-, no deje posibilidad alguna a otra mucha gente y organizaciones que, según de qué manera, sí aceptarían ciertos grados de Unidad Popular. Y a los otros, también les diría que aceptaran, con más o menos agrado, que la marca aglutinadora con más opciones hoy es la morada y que junto a ella y bajo un paraguas más amplio, cabrían perfectamente y sin tener que desaparecer como organizaciones.
Desde esta equidistancia, yo tengo claro que -hoy por hoy- no apoyaría una suma Podemos+IU, ni una Candidatura de Unidad Popular (CUP) sin Podemos, pero tampoco, -y espero que no me cuelguen mis compas por ello-, un solo PODEMOS, ya que creo que con esta perversa Ley Electoral y con unas trucadas circunscripciones provinciales, en solitario no ganamos estas elecciones, pese a ser la alternativa que haría feliz a más gente de este país para cambiar las cosas de verdad.