viernes, 25 de diciembre de 2015

¿De qué hablamos cuando decimos refugiad@s? ¿Y de cuántos?

Leo en los últimos Papeles de CJ "Los Refugiados. Víctimas del desgobierno y la indiferencia", que son casi 60 millones el número de personas desplazadas de su lugar de origen a causa de persecuciones, conflictos, violencia generalizada o violación de los DDHH. Dato referido a 2014 que suponía un aumento del más del 8% sobre el año anterior y sobre el que fácilmente imaginamos algún incremento; máxime si tenemos en cuenta que, sólo en la reciente guerra de Siria, son casi 4 millones las que -según Amnistía Internacional- se han visto obligadas a abandonar su país, en lo que ya se ha dado en llamar LA MAYOR CRISIS DE REFUGIADOS DE TODA LA HISTORIA RECIENTE.

Y aunque no hace falta dar muchos datos, quédense con este otro del ACNUR: Si en el mundo hay 59,5 millones de desplazados, de esa cantidad, cerca de 20 millones son refugiados que han huido de su país por persecuciones o guerras. Tienen por tanto que dejar su tierra por razones políticas o religiosas. Pero aún hay más: La mitad de esos 20 millones de refugiados que hay en el mundo son niños.

Es precisamente AI la que en su último informe de junio de 2015, cuyo título ya es una sentencia, La crisis de refugiados mundial: Una conspiración para el abandono , nos daba los siguientes titulares:
• 1.000.000 de refugiados necesita urgentemente reasentamiento.
• 4.000.000 de refugiados sirios luchan por sobrevivir en Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto.
• 3.000.000 de refugiados deambulan en el África Subsahariana, sin que la mayoría hayan sido reasentados.
• 3.500 personas se ahogaron el último año tratando de cruzar el Mediterráneo (+ 2000 en lo que va de éste).



No es ésta la reflexión en la que nos toca hablar de las causas, ni de las consecuencias y propuestas ética y políticas, pero si me van a permitir que, indignado como vos que me estás leyendo, maldiga esta puñetera y evitable “Crisis de refugiados” porque, no hay una verdadera respuesta de la comunidad internacional, ni se están pidiendo responsabilidades a los líderes del mundo que son los cómplices necesarios de estos más de 60 millones de condenados. Refugiadas y refugiados con una existencia insufrible que lanza a miles de personas a la muerte ya que no garantiza la más mínima protección humanitaria esencial.

Pero ¿De qué hablamos pues, cuando utilizamos la palabra “refugiad@s”?

Según la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados, los refugiados son esas personas que se encuentran fuera de su país debido al temor de ser perseguidos por motivos de raza, política, religión u otros motivos, y por esas razones no pueden acogerse a la protección de su país y no quieren regresar a él a causa del miedo”.
Los desplazados no necesariamente atraviesan las fronteras, y su definición incluye a aquellas personas que abandonan la ciudad en la que viven y se trasladan a otra distinta, pero dentro del mismo país. Llamamos Desplazados Internos a aquellas personas que huyen de sus hogares por las misma causas que las de los refugiados, pero que no cruzan una frontera internacional
Los solicitantes de Asilo son otro grupo marginado ya que necesitan una ayuda y asesoramiento mientras que se les aplica el estatuto de refugiado, y algunos países como España, no sólo no la prestan sino que les niegan la preceptiva respuesta esperando, cínicamente, se solucione la causa de su petición que nunca suele llegar.

Otro grupo que sufre parecidas injusticias son los Apátridas, esas personas que no demuestran una nacionalidad y que vagan por el mundo atrapadas en un limbo jurídico sin que les consideren nacionales ningún país, motivo por el cual se les limitan notablemente el disfrute de sus derechos básicos.

Y finalmente los Retornados y/o repatriados que son los que consiguen por fin, volver a casa.
En general, hablamos de millones de personas que arriesgan y/o pierden su vida intentando llegar desesperadamente a un mundo más seguro.

• Concretamente si hablamos de Siria, donde tenemos hoy día la mayor crisis de refugiados de todo el mundo. Nuevamente es AI en el informe anteriormente citado quien nos dice que más de 4.000.000 de refugiados han huido de Siria, y que el 95% está en: Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto. Solo 5 países de acogida que tratan de resolver el drama sin apenas ayudas para reasentarlos, ni tan siquiera de las agencias humanitarias. No es de extrañar que algunos de los países vecinos de Siria nieguen la entrada en el país y les devuelvan al conflicto del que huyen, como es el caso del Líbano.

O hablamos del Mediterráneo, el mayor cementerio marítimo y la ruta más difícil para l@s refugiad@s, como así atestigua esa cifra de 3.500 personas fallecidas, de las algo más de 200.000 que lo intentaron arriesgando sus vidas. No obstante seguirán intentándolo porque la desesperación no les dejará otra salida por muchas vallas que les pongamos.


• También estamos hablando de África, ése continente casi olvidado donde hay más de 3.000.000 de personas refugiadas, sólo en la parte Subsahariana. Nuevamente las guerras de Sudán del Sur y de la República Centroafricana, en este caso, son las causas de que millones de personas huyan de los conflictos bélicos cuyas maniobras militares tanto desarrollamos ahora en España y de la persecución. Las cifras continentales son aquí de escándalo: “De los 10 primeros países de origen de refugiados en el mundo, 5 son de África Subsahariana y 4 de los 10 países que más refugiados acogen, también están en dicha región.

• También podríamos hablar, como hace AI, del Sureste Asiático, donde denuncia ese “Rechazar a los desesperados”, tanto cuando 25.000 bengalíes y musulmanes de Myanmar intentaban cruzar la bahía de Bengala como cuando 8.000 personas lo intentaban en embarcaciones a la deriva cerca de Tailandia. Sin embargo nuevamente el rechazo, en este caso de Indonesia, Malasia y Tailandia que supuso -según el ACNUR- la muerte en el mar de más de 300 refugiad@s sólo en los 3 primeros de 2015 y no por naufragio, en este caso, sino por el “hambre, la deshidratación y los abusos de las tripulaciones de los barcos”.

• O podríamos hablar de muchos conflictos bélicos que se han recrudecido en todo el mundo. A pesar de los ya citados el ACNUR da cuenta de los 15 conflictos en estos últimos cinco años más se han recrudecido: ocho en África (Costa de Marfil, República Centroafricana, Libia, Malí, norte de Nigeria, República Democrática del Congo, Sudán del Sur y Burundi), tres en Oriente Medio (Siria, Irak y Yemen), uno en Europa (Ucrania), tres en Asia (Kirguistán, varias regiones de Birmania y Pakistán).

• Y finalmente también podríamos hablar de España, dónde se hacen trampas con la retención de las peticiones de asilo, hasta ser reprendidos por la UE o donde las personas migrantes están viendo sus derechos vulnerados. AI ha seguido denunciando un uso excesivo e innecesario de la fuerza en sus fronteras contra refugiados, migrantes y solicitantes de asilo, por parte de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley. Incluso pretenden legalizar la práctica de las denominadas devoluciones en caliente, que están prohibidas por el derecho internacional, mediante una enmienda introducida en la LOSC, esa Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana que como la Ley Mordaza significa más recortes a la libertad de expresión y de reunión.

En definitiva de todo esto hablamos. Pero no nos olvidemos que para que la crisis mundial de refugiad@s pueda acabar es preciso ser radicales, porque es un cambio desde las raíces del problema lo que se necesita. Sólo de esa manera podremos zanjar el sufrimiento de esos millones de seres humanos que tratan de evitar las brutales guerras, las perversas redes de traficantes o los macabros e inmisericordes gobiernos que sólo quieren perpetuarse en sus latrocinios. Ellas y ellos, las personas refugiadas, apenas sobrevivir.

(Artículo escrito y publicado en nº 96 de UTOPÍA, la revista de los cristian@s de base de diciembre de 2015)

P.S.: La desvergüenza Española y Europa no tiene parangón y tras retirar el tema de la agenda mediática, ya poca gente sabe que seguimos sin dar una solución a esta crisis. Así de los ciento de miles llegados a Italia y Grecia, tan solo se han colocado 184 en toda la UE y 12 en España (si, sí, una docena) de los 160.000 comprometidos.


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