domingo, 29 de marzo de 2015

Los indultos a presos por S. Santa son improcedentes en un estado aconfesional.

Tal y como hemos conocido en distintos medios, el Consejo de Ministros de este pasado viernes aprobó 11 R.D. por los que se conceden otros tantos indultos con motivo de la Semana Santa.
Concretamente este año el Gobierno indulta a cuatro presos de diferentes cofradías de Sevilla, Granada, Málaga y Baza.

Me pregunta el periodista Álvaro Sánchez del diario infoLibre.es que “Sabiendo que soy el responsable del área de libertad de conciencia y laicidad de Podemos,
¿Qué opinión me merece que en pleno siglo XXI continúen con este tipo de indultos de Semana Santa?
¿Si considero que chocan con el artículo 16.3 de la Constitución Española? Y
¿Qué si tienen cabida en un Estado aconfesional este tipo de medidas de gracia?

Dado que el tema es de cierta actualidad y para que quede constancia de la respuesta integra, por lo que pudiera pasar, aquí la dejo tal y como la envié.
Estimado amigo, si bien el programa electoral de PODEMOS está siendo elaborado en estos momentos y no puedo dar una respuesta institucional, sí puedo decir que los indultos a presos en Semana Santa, chocan con los planteamientos de Laicidad y Libertad de Conciencia por los que estamos apostando en PODEMOS. También indicar que en los temas populares, más que de creencias nos consta la vinculación del pueblo con ciertas prácticas y sobre todo con la Semana Santa, por lo que no aceptaremos tergiversaciones sobre estos asuntos.

No obstante y dado que insistes en preguntarme como responsable de dicha área, a nivel personal, te contestaré que la medida es criticable por impropia de un estado no- confesional.

Este tipo de indultos constituye una injerencia de una institución religiosa o de una motivación religiosa en la esfera de la Justicia, que no tiene por qué regirse por criterios religiosos, sino por criterios laicos de la propia Justicia. Los indultos, en caso de existir, deberían ajustarse siempre a principios legales y normas justas.
Si ahondáramos un poco más añadiríamos que esta mala tradición nos retrotrae a la época del franquismo en la que tales “concesiones” pretendían demostrar una supuesta sensibilidad del dictador que, en una más que dudosa actitud misericorde hacia los presos, en realidad escondía su verdadero carácter violento, incluso asesino.

Personalmente, insisto, estoy abiertamente en contra de dicha medida como muchos cristianos de Base y como muchísimos simpatizantes de Podemos porque estos trasnochados indultos son una prueba más de que las instituciones del Estado, y en este caso la Justicia, no han roto el cordón umbilical que le hace depender de la Iglesia Católica.

Con medidas de este tipo se pretende dar una imagen benévola y dulcificada de la administración de la Justicia, que a la hora de la verdad, suele beneficiar a los poderosos y, a la vez, de la Iglesia católica, que no se caracteriza precisamente por la sensibilidad hacia los sectores más excluidos de nuestra sociedad.


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