miércoles, 18 de marzo de 2015

Ganemos Albacete: Para este viaje no hacían falta alforjas.

Con los resultados de Ganemos Albacete en la mano, quedan más que corroboradas mis peores previsiones iniciales Mal empezamos, así como la tesis por la que desde Podemos Albacete no pudimos apoyar porque nunca fue una verdadera Candidatura de Unidad Ciudadana. Lo cierto es que, pese a quien le pese, y a pesar de la innegable buena voluntad de muchas gente joven, -y no tan joven-, es de lamentar lo que a nuestro juicio no ha sido sino una treta más de quienes, pretendiendo venderla con un impecable discurso de la convergencia, solo intentaban salvar una barca que hace aguas desde hace tiempo y más con los barqueros que la manejaban en Albacete.

IU, con algunos apoyos externos, copando los 5 primeros puestos y con la persona que más detractores tiene a la cabeza, y aunque se les hayan colado dos adversarios internos, no puede ser un resultado natural, por mucho que nos hablen de limpieza democrática, de participación extrema y de alternativa ciudadana, porque como algunos advertimos hace ya más de 5 meses era de prever un intento de control de lo que sin duda era una excelente iniciativa.

Uno, que ya está curtido en mil batallas tuvo que aguantar que queriendo matar al mensajero, le hicieran responsable de boicotear el proceso, solo por ir advirtiendo determinadas estratagemas que se debían evitar; pero lo escrito, escrito está y las advertencias se han materializado en su peor pronóstico.

Sé que esto que firmo no es políticamente correcto –hace tiempo que opté por ser correctamente político- pero aquí también hay mucha hipocresía y más que se ha demonizado a este infrascrito, ya no puede insultársele más. La evidencia es tan palmaria que debería avergonzar a sus promotores que, de hecho, parece que ahora quieren re-negociar la lista para hacerla más creíble y supuestamente plural, lo que sería un chanchullo impresentable en el que llevan ya excesivas horas intentandolo. El colmo fue vender como metodología inapelable, para supuestamente evitar el voto en plancha de una formación, lo que justamente al contrario garantizaba que un pequeño grupo colocara a sus candidatos en los primeros puestos en Albacete, aunque en otras ciudades haya servido al no haber existido estrategas manipulando por detrás.

No lo quise publicar antes, porque me cansé de tanta descalificación personal cada vez que desenmascaraba a determinados actores en la sombra. Pero a algunas personas pueden corroborar que les hablé del informe analizado en los Ganemos de Madrid, Salamanca o Talavera –de cuyo texto adjunto un extracto al final- y que sustentado en un estudio suscrito por profesores de la UCLM, aseguraba justamente lo que digo. Pero curiosamente, ni se analizó: quizá no le interesaba a algunas personas.

El método Borda y el recuento Dowdall.

Si lo que se quería evitar era “el predominio de bloques” el método de ponderación aprobado lo que garantizaba era justamente lo contrario; es decir, que si un grupo de votantes no superior a un 20%, consensuaba disciplinadamente y en el mismo orden a 3 o 4 candidatos, se garantizaban el 80% de los resultados. El resto, aun con más votos, pero dispersos entre diversos candidatos, quedarían detrás. Los resultados de Ganemos Albacete así lo demuestran nuevamente, pero aquí nadie quiso sacar ese informe.

Quiero terminar reconociendo que no me alegra para nada esta situación, ni mucho menos el resultado, porque al final le ponemos en bandeja el ayuntamiento al bipartidismo imperante y el triunfo al perverso PP.
Que nadie piense que con esta lista se sacan 8 concejales como muchos ingenuamente creyeron.
IU -por si sola- y honradamente, hubiera revalidado su concejal y ahora con la marca Ganemos (si finalmente la mantiene) puede hasta doblar el resultado, pero, ¿a costa de qué? ... A costa de haber engañado a mucha gente, decepcionado a otras tantas y desilusionado a quien celebraba el nacimiento de una alternativa ciudadana.

Es por esa gente que tanto creyó, que tantas horas echó, que tantos desvelos e ilusiones pusieron en el proyecto, por la que más siento este desenlace.
Y es también por mis amigos que finalmente se colaron en la lista, no tan alto como debieran por su valía y que tan mal acompañados van, por los que lo siento con dolor como propio, porque ni podrán estar a gusto en esta candidatura, ni lograrán los votos que de otra manera obtendrían.
Pero es lo que hay.
Me dirán nuevamente que hablo desde el rencor,
cosa que vive Dios que no es cierta, pero alguien tenía que decirlo.

¡Una mata que no echó!.
Espero que, no obstante y antes de fin de año, cambiemos la política en este país, aunque no empecemos por este ayuntamiento.

Extracto del ANEXO que se cita
Si lo que se quería era "evitar el predominio de los bloques" convenía que adoptáramos otro modo de votación-recuento, porque el elegido más que evitarlo lo favorecía. Aquí está la demostración. Veámoslo, existen tres métodos:

1) El método o clásico que sólo se elige candidatos, sin proponer un orden de preferencias entre ellos. En los otros dos, sí. Pero si...
2) En el método Borda donde la diferencia entre un candidato preferido y el siguiente es sólo de un punto,
3) En el recuento Dowdall, tal diferencia es la del doble (o la mitad,...).

1) Con Método Clásico: gana el que más votos recibe (primus inter pares)
2) Método Borda: a los ocho candidatos que cada cual elige, los ordena por preferencia: el voto del primero vale 8, el del segundo 7, el del tercero 6....el del octavo candidato vale 1.
3) Recuento Dowdall: gana quien recibe más votos cualificados: 1º, 2ª, 3º o 4º.
(el 1º recibe un voto pleno, el 2º la mitad, el 3º la tercera parte, el 4º la cuarta, el 5º la quinta, el 6º la sexta, el 7º la séptima y el 8º la octava parte de voto.)
Gráfico 1:

Si un grupo optara por votar en bloque (en el gráfico va en amarillo),
aun cuando fueran (6) menos de la tercera parte de los (21) electores,
y sus candidatos obtuvieran menos votos que los candidatos independientes (columna 9),
según el método Borda (sólo) impondrían los 2 primeros candidatos (columna 11)
según el recuento Dowdall el bloque puede imponer a 5 de los 8 candidatos y, sobre todo a los 3 primeros (columna 12 o última). Luego, sólo según el método clásico (columna 10) se lograría neutralizar el voto en bloque.

En síntesis, si lo que se quería era "evitar el predominio de los votos en bloque" debimos optar por el primero, no por el último.



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