jueves, 8 de enero de 2015

La sabiduría espiritual de un guerrero de la vida. (Entrevista ALANDAR)



“El grito de quienes estaban sufriendo se está convirtiendo en una sonrisa de esperanza”

 Publicado ayer en el nº 314 de la Revista de información social y religiosa ALANDAR por
IGNACIO IGARTUA, Reproducimos aquí
la entrevista completa:

Luis Ángel Aguilar (Albacete 1957), profesor jubilado de Educación Especial, titulado en Pedagogía Terapéutica, lleva décadas luchando, tanto desde su militancia política como desde su postura creyente, por una sociedad más justa
Desde la convicción de la sabiduría espiritual de un guerrero de la vida, casi siempre ha estado del lado de los “perdedores”, pero manteniendo la esperanza de que los cambios son posibles. Es miembro de Comunidades Cristianas Populares (CCP) y, desde hace tres meses, responsable del área de Libertad de conciencia y laicidad dentro del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos.

Después de muchos años de compromiso social y evangélico, ¿cuál ha sido ese último paso que le lleva a integrase en Podemos?
Verdaderamente, ha sido como cerrar el círculo. Contemplación, acción, vida comunitaria, fe y compromiso de nuevo. Curiosamente siempre aposté por los caballos perdedores, por lo testimonial, por las personas que están en último lugar y ahora no podía dar la espalda a una ilusión colectiva que se estaba generando y que necesitaba de todos y todas. Podemos es de los pocos partidos que propugnan un cambio de estructuras y para mí es una gran oportunidad de conseguir que los principios éticos y los valores humanos vuelvan a florecer en la sociedad.

¿Qué puede aportar un cristiano a esta organización?

A las organizaciones políticas no vamos como cristianos, sino como seres humanos y podemos aportar lo que podemos. No obstante, los valores del Reino, la esperanza contra toda desesperanza, la terca utopía... son aportaciones para conseguir una verdadera sociedad laica, plural y democrática en la que, como cristianos, no deseemos más privilegios que quienes no lo son o tengan otras creencias. Podemos es y debe ser un movimiento laico. Lo que no quita que quepan círculos como los de Espiritualidad Progresista, en el que diversas personas cristianas están colaborando con otras muchas de otras religiones o de ninguna religión, para que la espiritualidad -y su reflejo ético- tengan presencia e influencia en el cambio y en la propuesta social de mayor justicia y humanización.

¿Qué relación hay entre los planteamientos de Podemos y la justicia radical de Jesús?
¡Uf!, veo tanta relación que no acabaría. Desde todas las parábolas contra los ricos y la riqueza, la expulsión de los mercaderes del templo o el fariseísmo hasta el compromiso con los pequeños, con los de abajo, con la gente empobrecida, colaborando y aprendiendo de y con ella, en orden a lograr su empoderamiento y liberación. Todo es radicalmente evangélico. Yo creo que Podemos es un instrumento para lograr, precisamente, ese empoderamiento y esa liberación popular. De ahí la ilusión que ha generado entre las personas que más están sufriendo la crisis y entre la gente creyente más sensible y comprometida con los pobres. Lo que yo me pregunto siempre es cómo puede alguien decirse cristiano y apoyar a partidos que sostienen el actual sistema de corrupción, injusticia y dictadura del capital financiero.

Usted, como miembro del Consejo Ciudadano Estatal, es responsable del área de Laicidad y Libertad de Conciencia. ¿Cuáles van a ser las líneas maestras en este espacio?
Bueno, el propio Pablo Iglesias quería que diéramos una respuesta seria al tema y por eso propuso el érea. Con un poco de atrevimiento, porque al cerrar esta entrevista no han sido debatidas estas líneas maestras, adelanto que incluirán como eje central apostar por instaurar un Estado laico en una sociedad plural y democrática y como propuestas específicas: cambiar el Concordato para adaptarlo a la Constitución en el caso de que sigamos apostando por un Estado aconfesional; denunciar los acuerdos concordatarios firmados por el Estado con la Santa Sede en 1976 y 1979; declarar inconstitucional el artículo 202 de la Ley Hipotecaria, que permite las inmatriculaciones por parte de la Iglesia o eliminar de la Ley de de Mecenazgo los enormes privilegios fiscales de la Iglesia católica.


¿Cómo imagina las relaciones 
entre Podemos y la Iglesia?
Pues no muy diferentes a las ya existentes entre la Iglesia de Base o las mismas Comunidades Cristianas Populares (CCP) -a las que pertenezco- y la jerarquía. Y a buen entendedor… Pero, en cualquier caso, espero que sean como las que tiene que tener con todas las instituciones; de respeto, pero sin aceptar privilegios. Quizá, bajo la influencia del papa Francisco -el primero en entender la necesidad de cambios sobre el respeto a la laicidad y al pluralismo de la sociedad española-, podrían darse unas relaciones positivas marcadas por el diálogo y la colaboración. Ojalá la Iglesia sepa ver los signos de los tiempos y comprenda que el modo de estar en la sociedad española no puede ser ya el de los tiempos del nacionalcatolicismo, ni pretender mantener privilegios o influencias apoyadas en las élites sociales y el poder.

En alguna ocasión ha manifestado, parafraseando a Martin Luther King, que lo que más le preocupa es el silencio de los buenos. ¿Cree que ya han empezado a gritar?
Sí, ya ha llegado la hora de la gente corriente, del sentido común y de la ilusión por hacer posible el ¡Basta ya! que inició el 15-M y el ¡No nos representan! La gente ha empezado a mover ficha y sus gritos, incipientes aún, no los va a parar ni esta vergonzosa “Ley Mordaza”, recién aprobada por el Gobierno. La gente buena lleva gritando mucho tiempo, aunque era poca. Ahora somos más y el grito de los que estaban sufriendo se está convirtiendo en una hermosa sonrisa de esperanza, en unas manos dispuestas a la solidaridad y en unos corazones llenos de energía y generosidad.

¿En la Iglesia hace falta un Podemos?
Claro, pero desde hace décadas. Hace 15 años, en el 35º aniversario del Vaticano II, miles de creyentes fuimos a Roma a llevar los más de cuatro millones de firmas recogidas en Europa para, al grito de “We are the Church” (Nosotros también somos la Iglesia), pedir que se abrieran las puertas y ventanas de una Iglesia que necesitaba airearse y que entrara el Espíritu. Espero que en este 50º aniversario, Podemos esté gobernando en España y el “Council50” haya sido acogido por Francisco como la herramienta de renovación eclesial que le permita una verdadera metanoia o kairós.
¿Tiene esperanzas de que el papado de Francisco esté marcado por un cambio en temas como el protagonismo de la mujer, el celibato opcional o la superación del clericalismo?
Si no nos lo matan, Francisco podría revolucionar la organización eclesial, cambiar la curia y recuperar ese celibato opcional como lo fuera hasta el siglo XI, pero la sempiterna misoginia eclesial impedirá poner a la mujer en el lugar de plena igualdad en el que debería estar. Esperanza sí tengo, pero no demasiada, porque el problema es la curia y suslobbies, que son mucho más fuertes que el papa.


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