martes, 8 de octubre de 2013

Entre dos delitos, igual en Lampedusa que en el estrecho.

Con las reformas tan restrictivas y xenófobas de las leyes europeas de inmigración, la ciudadanía puede quedar entre dos delitos manifiestos: el de colaboración con la inmigración irregular si se ayuda a una persona en dicha situación (criminalización de la solidaridad que ya hemos denunciado en varias ocasiones) y el de denegación del auxilio, si no lo hace.

Sé que muchos pensarán que exageramos el titular para hacer la entrada más sensacionalista, pero esa es la pura realidad que podría pasarles a quienes, desoyendo la ley del mar y la del auxilio debido, pasaron de largo cuando cientos de subsaharianos se estaban ahogando cerca de las costas de Lampedusa.
Ya está bien de llorar tragedias y de horrorizarnos por unas desgracias que no son para nada casuales, sino causales de la EUROPA FORTALEZA y de un sistema capitalista que las provoca. Pero aquí hay demasiados responsables:
Berlusconi y su gentuza de la Liga Norte en Italia, primero, por la actualidad de Lampedusa y por aprobar una ley de extranjería tan racista que castiga a quienes ayuden a personas en situación;
Zapatero con su restrictiva reforma de la ley de extranjería que en su infumable Art. 53 permitía criminalizar la solidaridad, sancionando a quienes –solidariamente- ayudaran a los extranjeros en situación irregular;
Rajoy, que ha ido más lejos con un nuevo golpe de tuerca al proponer la reforma del código penal con un desgraciadísimo Art. 318 bis con el que muchos de nosotros/as nos convertiremos en criminales;
• Los acólitos líderes europeos que siguen al pie de la letra las consignas de expulsión, represión y recorte de los DDHH;
• y finalmente muchas/os de nosotros, que con nuestros silencios –el silencio de los buenos que denunciaba Luther King- y algunas/os con sus votos, permitimos estas barbaries.
Que cada palo aguante su vela, y dejémonos ya de golpes en el pecho y entonemos la correspondiente parte alícuota del mea culpa colectivo.

Salvo al Papa Francisco quien, además de estar denunciado como ningún Papa había hecho, al sistema capitalista, al dinero, la corrupción, o a la barbarie de estas leyes, enseguida envió ayuda para las victimas además de pedir por ellas. “Resulta francamente descorazonador que hayan muerto tantas personas, irregulares en este mundo injusto, y que sólo reciben carta de ciudadanía -como ha sucedido en este caso- después de muertos”.

Grecia, Malta, Italia o España somos los gendarmes de una Europa fortaleza que nos manda estas insensateces que los del Norte no quieren ver. Mis compañeros de la Asociación pro DDHH de Andalucía -APDH-A- no se cansan año tras año de denunciar las terribles y vergonzantes muertes en el estrecho, que se cuentan por decenas de miles y que la Organización Internacional para las MIGRACIONES –OIM- cifra en 25.000 l@s que murieron al intentar cruzar el Mediterráneo desde África.(2000 en 2011 o 1300 el año pasado). ¿Cuantos miles tienen que morir sin que se nos caiga la cara de vergüenza y nuestros políticos europeos sigan hablando de la caducidad de los yogures o de las cuotas de alimentos que hay que tirar? ¡Tengámoslo en cuenta en las próxima elecciones europeas!.


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