lunes, 6 de mayo de 2013

La iglesia quiere que señalemos la Cruz pero no del Resucitado, sino del IRPF.


Tema espinoso, donde los haya, el de la financiación de la Iglesia Católica, sobre todo para los que -como este infrascrito- se sienten dentro de ella, aunque muchas veces avergonzados por unos jerarcas que dicen representarnos y que, como la mayoría de los partidos políticos, hoy ya no nos representan a tod@s.

Viene a cuento el comentario a raíz de la ya habitual campaña publicitaria del episcopado español “X tantos” por la que se nos anima a PONER LA CRUZ, -que no la otra mejilla, ni la del crucificado-, en la casilla correspondiente de la Declaración de la Renta o IRPF.

El problema no es que, quienes nos confesamos creyentes -como pasa en muchos países europeos con las distintas religiones-, autoricemos al estado a entregar a la Iglesia 200 o 300 euros, sino que este “donativo” no sale solo de los impuestos de quienes marcan “religiosamente” una o las 2 casillas, sino que se descuenta de la suma total recaudada y por tanto de la aportación de católicos, de ateos, de agnósticos o de creyentes en otras religiones, cosa que, con los crecientes grados de secularización social (más del 60%) y de falta de credibilidad (ver el último CIS), es a todas luces injusto.

Uno que ya se ha pronunciado en varias ocasiones para que mi Iglesia pague el IBI, y siempre por la denuncia del Concordato del 53 y de los Acuerdos con la Santa Sede del 79 -no como Rubalcaba que ahora dice querer denunciarlo cuando estando en el gobierno siempre se opuso-, lógicamente no puede sino sintonizar con los planteamientos de Europa Laica que año tras año, lanza su particular campaña, para reclamar a los contribuyentes españoles que no marquemos en nuestra declaración de la renta ni la casilla para financiar a la Iglesia católica, ni la dedicada a otros fines sociales.




No en vano -y si fuéramos justos- esta institución ya debería haber encontrado nuevas vías para su financiación que es a lo que se comprometió -en los citados acuerdos Iglesia-Estado- a hacerlo en el plazo máximo de tres años; claro que de eso ya hace más de 30 años sin que ninguno de los gobiernos ni del PP, ni del PSOE se hayan atrevido nunca a exigirlo.

No voy a enumerar todas las razones que justificarían estos argumentos –en el observatorio de la Laicidad de Europa Laica- hay más de 20 que ciertamente suscribimos, pero al menos si señalaré 3 falsedades o inmoralidades de esta nueva campaña eclesial:
• No es verdad, como dicen, que ganamos todos, sino solo la Iglesia Católica.
• No es muy ejemplar decir que se pide para los más necesitados, pues a Cáritas, como ella misma denunció el año pasado desdiciendo al Sr Rouco Varela, no se le aportaba sino el 2% (hoy casi el 5%), y
• No es justo, ni ético que el Estado aporte más de 11.000 millones de euros a la Iglesia Católica Apostólica y Romana cuando a la vez se los está quitando a la educación, a la sanidad, a la dependencia, a la cultura o a la investigación…Financiar actividades de una parte de la población (las de los católicos) en detrimento de las necesidades de interés general (como los servicios públicos) es a todas luces insolidario.

Lo cierto y verdad es que esta sempiterna e injusta situación debería acabar de una vez por todas y solo se me ocurre una manera. Mientras tanto lo de menos es poner la cruz o no, pues en virtud de los acuerdos económicos entre la Santa Sede y el estado español, este último, o sea todos los contribuyentes, deberá sostener obligatoriamente a la ICAR; ergo, la única solución es acabar con este anacronismo jurídico derogando el concordato y los susodichos acuerdos; lo demás es puro teatro.
Y como dicen mis hermanicos madrileños : También en 2013, como ciudadanos cristianos y POR LA AUTOFINANCIACIÓN DE LA IGLESIA, seguimos reclamando ¡NO A LAS CRUCES EN LA CASILLAS DEL IRPF!


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