martes, 11 de diciembre de 2012

Al ministro más “sinWertgüenza” de la democracia.


Distrae con el catalán y se escuda en la crisis para volver al nacionalcatolicismo, pero la clave sigue siendo el concordato.

Ud, señor Wert, debe pensar aquello de que lo importante es que hablen de uno, aunque sea mal, porque no acierto a razonar como, si no, mantiene esa actitud prepotente, ocultista y fascistoide que solo pretende desmontar todo atisbo de escuela pública, democrática y de calidad. No solo le da igual tener a casi todo el mundo en contra de su pretendida reforma –más bien contrareforma educativa- (si exceptuamos a la no menos wertgonzante clac de su partido, cada vez menos numerosa), sino que además se jacta por todo ello.

¿Porqué quiere Ud hacer esta Navidades ese nuevo regalo a unos obispos tan reaccionarios con los que negocia a escondidas?,
¿Porqué nos miente a la ciudadanía negando esas injerencias y al final mercadea en secreto con la Jerarquía decimonónica?
¿A cuento de qué se carga la asignatura "Educación para la Ciudadanía” que aunque no le guste es mas acorde con el mandato constitucional de un estado aconfesional, y nos cuela esa nueva “Educación Cívica y Constitucional” sin “contenidos polémicos”, según sus propias palabras?
¿Porqué nos quiere volver a la época del NO-DO recuperando una asignatura franquista, como la Religión evaluable, y además les concede al lobby de Rouco esa trampa ventajista de la “dura” alternativa a la Religión llamada “Valores Eticos, culturales y Sociales”?

Mire José Ignacio, yo le escribo como el profesor, político y catequista que he sido, a la vez que como padre y ciudadano, para recordarle que “la escuela no es el lugar más conveniente para la enseñanza de la Fe Así lo escribímos hace unos años, así lo asegura la teología moderna y así lo reclama cada día más gente de bien. Y precisamente desde esa pentavisión, no dudo que el espacio adecuado para la Fe es la familia, la catequesis y la iglesia, sea templo, mezquita o sinagoga.

En el artículo citado anteriormente, puede ver los argumentos que suscribimos en su día desde cientos de grupos creyentes y comunidades cristianas. Mas reciente y cumplidamente argumentado le invito a leer la “Carta a Rajoy” del colectivo de Cristianos de base de Madrid.
En ella se pide al Presidente del Gobierno, que denuncie los Acuerdos firmados entre la Santa Sede y el Estado español en enero de 1979 –prácticamente preconstitucionales aunque estratégicamente se firmaran unos días después. Estos Acuerdos tan injustos y trasnochados como denunciados, sancionan numerosos privilegios para la Iglesia Católica, lesionan seriamente los derechos de muchos españoles que tienen otras creencias o convicciones filosóficas, y lastran de forma grave el genuino sentido del cristianismo, a través del contradictorio proceder de la Iglesia Católica, motivo de escándalo para muchos.

De las muchas razones (jurídicas, sociales, económicas, políticas, culturales, o educativas) que avalan dicha petición, le recordaré aquellas en las que siempre hemos insistido:
1) Estos Acuerdos mantienen casi intacto el núcleo del Concordato de 1953 (pre democrático y nacido en el marco de la Dictadura), especialmente en los privilegios que otorgan
a la Iglesia Católica en el ámbito de la Economía y de la Enseñanza.
2) Fueron concebidos, negociados y acordados sin contar con la ciudadanía.
3) Siendo la Iglesia la mayor propietaria de bienes inmuebles en España, ha incumplido su compromiso de autofinanciación en tres años, tal como reconoció en los citados Acuerdos, y continúa recibiendo del Estado diez mil millones de euros al año.
4) En el ámbito de la educación, resulta totalmente irregular que sea el Estado el que pague a los profesores de religión y sean los obispos los que los elijan y los puedan expulsar a su conveniencia, al margen de la normativa que rige para el resto del profesorado.


Por todo ello, y junto a la Iglesia de base a la que pertenecemos, estamos convencidos de la necesidad de denunciar dichos acuerdos, tanto por parte del Gobierno Español como de los representantes de la Iglesia Católica, tal y como se habían comprometido en su firma hace ya 34 años, según la cual la Iglesia debía autofinanciarse antes de los tres años siguientes. O sea que están en deuda y fraude de ley hace más de 30 años, a la vez que conculcando los principios fundamentales de Laicidad, Igualdad y Neutralidad.


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