lunes, 19 de noviembre de 2012

Rouco se convierte y tras expulsar a los desahuciados del templo, ahora los defiende.


Cada día me gusta menos escribir sobre esta decimonónica jerarquía española porque siendo honestos es mas lo que habría que criticarles, que lo que podríamos alabarles; pero es que ya le hacen hablar hasta a un mudo. Porque en esto de las contradiciones, el Sr. Rouco, es de los que se lleva la palma. El último botón de muestra sus palabras inaugurales de la centésima Plenaria episcopal iniciada esta misma mañana. Texto completo y vídeo AQUÍ.

Mucha gente recordará, y si no para eso están las hemerotecas, como hace 5 meses, el Cardenal Rouco Varela pidió a la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristiana Cifuentes, (sí esa señora cuyo marido está en busca y captura por fraude y solo busca manifestantes que buscan un mundo mejor) que le enviase a “policías para desalojar de la Almudena a los desahuciados”.
Sin duda alguna este encierro, que fue una acción simbólica para llamar la atención de la opinión pública sobre la gran estafa hipotecaria y sobre el drama social de los desahucios que, no solo no es censurable, “ni fue ningún desatino, ningún delito y, por supuesto, ninguna profanación del templo” (sic). Palabras que no son mías, sino del conocido teólogo y claretiano español Benjamín Forcano, quien a este respecto añade ahora, en su reflexión semanal que “Los desahuciados son un caso especialmente vivo y concreto de los preferidos de Jesús de Nazaret. Nuestra Sociedad Democrática, con nuestro Estado de Derecho y nuestra Jerarquía eclesiástica, si quiere ser fiel a Jesús, lo menos que pueden hacer es salir al encuentro de esos dramas, escucharlos, atenderlos y tratar de solucionarlos con los responsables”.

Como el Sr Rouco intuiría que no obraba bien, al menos desde este mandato evangélico, pidió que el desalojo del templo se hiciera sin que se notara demasiado (¡que parezca un accidente!, que decía el del chiste), puesto que no deseaban atraer la atención de los medios. La Policía confirmó que fue el arzobispado de Madrid quien ordenó el desalojo de la catedral, pero "sin mucho lío", puesto que no deseaban atraer la atención de los medios. Como si tuviera mando en plaza este insigne Cardenal, -que ya está instando al Gobierno a desoír la sentencia del Constitucional sobre el matrimonio Gay-, rápidamente se presentaron los antidisturbios con 25 furgones para unas 50 personas y llevaron a cabo el particular desalojo de esta gente “antisistema”, “radical” e “irreverente”. Con esas órdenes –dice el Público de ese día-, los agentes fueron contundentes, advirtieron a los encerrados en el interior que si no abandonaban su protesta serían todos detenidos (…) y cuando decidieron salir pacíficamente y todos fueron identificados.

Pero mira por donde, igual que Saulo cayó de su Caballo,
el ilustre Cardenal debe andar arrepentido (o ser un hipócrita oportunista) y en la muy solemne celebración eucarística en honor a la Patrona de Madrid,
ya proclamó fervorosamente a la Virgen de la Almudena, esta justa plegaria:
Que se encuentre sin tardanza una solución justa, equitativa y solidaria al problema angustioso de los desahucios que amenaza diariamente a no pocas familias! Una crisis económica que golpea al conjunto de los ciudadanos, pero lo hace muy gravemente con los más débiles y con los inmigrantes".

Hoy vuelve a la carga y –al menos de palabra- y en su discurso de inauguración de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española número 100 iniciada hoy 19 de noviembre, nos dice, «que los costes de la crisis no recaigan sobre los más débiles, con especial atención a los emigrantes»; o que se busquen con urgencia soluciones «que permitan a esas familias (desahuciadas) -igual que se ha hecho con otras instituciones sociales- hacer frente a sus deudas sin tener que verse en la calle»

Qué edificante contradicción. Que ejemplar hipocresía. Que virtuosa reverencia…
Y que pronto se le ha olvidado su vergonzosa acción de hace 5 meses...
Cada día se siente uno más lejos de esta “puta” iglesia (tampoco es mía la palabra, sino de un santo padre –creo que San Ambrosio- que la definió acertadamente como “casta e meretrix” o lo que es lo mismo “Santa y Puta” aunque los carismáticos traten de negarlo o interpretarlo diciendo que Ambrosio la llamó meretriz, “porque muchos amantes la frecuentan atraídos por su amor???”).

Como bien decían desde el Foro de Curas de Madrid en su escrito “ad hoc”: …consideramos un lamentable error la actuación de los responsables de la catedral de Madrid, echando mano de la fuerza policial para expulsar a un grupo de familias, que ya son expulsados y desahuciados de demasiados lugares, no sólo de sus propios hogares. Si unas estructuras económicas y políticas despiadadas están produciendo estos efectos perversos, no podemos también desde la Iglesia convertirnos en un factor más de exclusión. El día de la verdad se nos podrá reprochar: "Estuve desahuciado y no me acogisteis".

Dice el Cardenal en este discurso inaugural que quiere “exhortar una vez más a los gestos de ayuda concreta con quienes más sufren las consecuencias de la crisis “. Pero yo digo que si de verdad quieren ser coherentes y no actuar como hacen PP y PSOE, solo de cara a la galería ante la indignación general, hagan algún gesto, sí, pero empezando por ellos mismos, o de lo contrario ya no nos vamos a creer esta “metanoia cardenalicia”. ¿Porqué no abrir los espacios inutilizados de los seminarios o las casas rectorales vacías a l@s desahuciad@s que ya no tienen casas?, ¿porqué no piden al gobierno respuestas serias, en vez de volverla a liar rebelándose contra la sentencia del Constitucional sobre los matrimonios gays?, o como sugiere José Manuel Vidal -http://www.redescristianas.net/2012/11/19/un-gesto-del-episcopado-por-favor-jose-manuel-vidal- ¿porqué no “abrir en todas las parroquias Oficinas de lucha contra el paro. Como ya hubo en los años 80. O abrir en cada pueblo y ciudad uno, dos o tres comedores sociales, según la población y las necesidades?”

Como decía el cura de San Carlos Borromeo, Javier Baeza "El Dios de Jesús seguro que estaba con los desahuciados. No necesita la defensa del poder". Lo que está muy claro es que desde la calle, hasta los jueces, se está con ellos. Lástima que la Jerarquía (fuera de las dos últimas apariciones), el gobierno y la oposición sigan jugando al concurso de los titulares de prensa.

Esperemos que en los trabajos de esta C Asamblea Plenaria sople el espíritu y que en el discurso de clausura de este viernes puedan anunciarnos algún gesto concreto y alguna llamada de atención a las políticas del Gobierno (y oposición), de los banqueros, y de los especuladores que son quienes –con sus políticas, actitudes e hipocresías- nos están llevando sufrir las consecuencias más duras de esta crisis sistémica.



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