lunes, 6 de agosto de 2012

¡Parad las Guerras! si, pero aumentando nuestro gasto militar y nuestra fraudulenta implicación en la OTAN.


Albacete por la Paz sigue convocando a la ciudadanía a concentrarse,
tan solo 5 minutos, cada primer domingo de mes,
para decir NO A LAS GUERRAS, ¡Parad todas las guerras!.

Ayer, como ininterrumpidamente venimos haciendo desde hace ya casi 5 años,
un pequeño grupo de personas volvimos a concentrarnos,
en un pacífico corro que, junto al tradicional minuto de silencio
por todas las víctimas de todas las guerras,
escuchó la denuncia correspondiente de esta ocasión que no fue otra que
“La apuesta del estado español en la OTAN”,
escrita por los activistas del Centro de Estudios para la Paz “J.M. Delàs”,
Teresa de Fortuny y Xavier Bohigas.

Una interesante y simbólica acción,
tan sencilla como persistente,
(porque se dice pronto, pero son 60 meses ininterrumpidos, que ya tienen usía)
de cuya edición entresacamos algunos párrafos de los allí leídos,
poco antes de emplazar a los asistentes al siguiente domingo 2 de septiembre
a las poco taurinas 20 horas,
ya con la infame guerra de Siria sacudiendo nuestros corazones.

“En octubre de 2011 Rodríguez Zapatero anunció
la participación española en el sistema de defensa antimisiles de EEUU en Europa,
que se traduciría en la instalación de su componente naval en la base de Rota,
y pronosticó beneficios económicos para la zona.

Zapatero dijo que el escudo
"[...] tiene como objetivo mejorar la defensa y la seguridad de nuestros ciudadanos
[...] y tendrá un impacto muy significativo en términos socioeconómicos".
Pero el estamento militar no utiliza eufemismos.
Según el general Ballesteros, director del Instituto Español de Estudios Estratégicos,
el alcance de la decisión "no se puede medir por los puestos de trabajo que cree,
por importantes que éstos sean" sino, sobre todo,
porque "es una apuesta política clara
para convertir España en un socio leal y fiable para la OTAN y para EEUU".

La supuesta creación de empleo estará totalmente supeditada a la eventualidad de la permanencia del personal americano en Rota, y la implementación del sistema antimisiles tendrá consecuencias muy graves:
1. Los presuntos enemigos de EEUU se sentirán debilitados en su capacidad defensiva e intentarán mejorar su tecnología militar para eludir el escudo. La reacción puede provenir de países como Irán y, cuando el escudo tenga mayor extensión, también otros, como China. La obsesión de Occidente por la protección fomenta desconfianza por parte de otros países. El resultado, aumento del armamentismo y el gasto militar mundial.
2. Genera recelo en Rusia. En noviembre de 2011 el presidente ruso expresó la preocupación por el proyecto, ya que debilita el poder ofensivo ruso. En 2010 el ministro ruso de Exteriores declaró que, si el potencial de defensa antimisiles de EEUU suponía una disminución en la eficacia de las fuerzas nucleares rusas, Rusia abandonaría el tratado. Su invalidación representaría el inicio de una nueva carrera armamentística nuclear.

3. El mayor peso de España en la OTAN la convierte en objetivo militar de primer orden para los potenciales enemigos de EEUU y supondrá una mayor posibilidad de que sea atacada.
4. Rota gana importancia militar y esto puede implicar un incremento del tráfico de armamento, incluyendo el nuclear. El gobierno español está obligado, según el Convenio de Defensa con EEUU, a autorizar las escalas de los barcos americanos sin pedir información sobre qué tipo de armas transportan. Esto entra en conflicto con otra condición del referéndum de 1986, la prohibición de introducir armas nucleares en territorio español. Un accidente nuclear fortuito convertiría Cádiz en otro Fukushima.
5. La función de los barcos alojados en Rota, de apoyar operaciones de la OTAN y de EEUU en África y Asia, reforzará, aún más, la posición de complicidad de España en la estrategia belicista norteamericana y la posición de Rota como objetivo militar.

El escudo antimisiles de EEUU y la OTAN, por tanto, acentúa su opción militarista respecto a las relaciones internacionales, fomenta la militarización mundial y la espiral armamentística y no resuelve la desconfianza y el recelo entre países, sino que los incrementa.

Una situación internacional basada en la confianza y el respeto mutuos exige una disminución progresiva del gasto militar mundial. Y en la situación actual, de gravísimos recortes del gasto público, un aumento del gasto militar es una aberración. Nuestro gobierno, con su seguidismo de la política de EEUU, pone a España en una clara situación de riesgo.


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