domingo, 6 de noviembre de 2011

¡Que paren todas la Guerras!


Acabo de llegar de la plaza del altozano, donde desde hace 4 años y convocados por Albacete por la Paz y la Plataforma contra la militarización de Albacete, nos concentramos pacifica y sistemáticamente, todos los domingos primeros de mes.
Como ya es casi un rito habitual, colocamos un cartel con el lema “Parad las guerras” en árabe y castellano, hicimos un minuto de silencio por todas las guerras, rememoramos alguna en especial, o como en este caso el fin del terrorismo de ETA y leemos un escrito, comunicado o reflexión.

Este domingo 6 de noviembre, justo unas horas después de que mataran a Joaquín Moya Espejo en Afganistán (la victima española número 100 de una guerra en la que siempre nos preguntamos que pijo pintamos allá), al que recordamos desde el comienzo, leímos el artículo de los compañeros de “Alternativa Antimilitarista-MOC” que recientemente hicieron con motivo del anuncio de ETA del “cese definitivo de su actividad armada”. Dada su oportunidad e interés os lo adjunto íntegramente. Y ¡Que paren todas la Guerras!

Tras la decisión de ETA... queremos más ceses de actividades armadas

Tras el anuncio de ETA en el que señala el cese definitivo de su actividad armada, Alternativa Antimilitarista – MOC quiere hacer públicas una serie de reflexiones que espera puedan ser de interés de cara a avanzar en la desmilitarización social:

1. En primer lugar, queremos dejar clara nuestra satisfacción y alegría ante una decisión que pone fin a un largo conflicto en el que han sido asesinadas centenares de personas, principalmente por parte de ETA, y también por parte de los aparatos armados del estado. Este largo conflicto, nacido durante una dictadura militar, ha dejado tras de sí diferentes vulneraciones de derechos humanos, como atentados mortales, secuestros, amenazas, torturas, dispersión carcelaria, cierre de medios de comunicación, ilegalización de fuerzas políticas... que han afectado no sólo a las víctimas directas, sino también a sobre su entorno familiar y social, en más de una ocasión bajo la macabra lógica de “los daños colaterales”. Tras el cese de la actividad de ETA, esperamos que también el gobierno asuma algo que debía haber hecho hace ya tiempo: el respeto de los derechos individuales y colectivos de todas las personas involucradas
de una u otra manera en el conflicto.

2. En consecuencia, esperamos que el fin de esta confrontación armada contribuya no solo a poner fin a esas vulneraciones, sino también a crear un clima social más propicio para nuevas iniciativas de trabajo y lucha por la transformación social a través de la movilización social, la autogestión, la acción directa noviolenta y la desobediencia civil. Esto es algo más necesario que nunca ante el progresivo recorte de derechos laborales y sociales que estamos sufriendo al amparo de una crisis económica que no es más que un fruto de la dinámica capitalista de las últimas décadas, una dinámica que ha ido acompañada así mismo de un
recorte de libertades políticas y un aumento de la militarización, no solo dentro del Estado Español (desorbitado gasto militar, aumento de la población carcelaria, ilegalización de inmigrantes, represión policial sobre las movilizaciones sociales...) sino también fuera, en un clima de guerra global en diferentes puntos del planeta (Irak, Afganistán, Somalia,
Libia...).

3. Así pues, queremos emplazar al conjunto de cuerpos armados que hoy en día actúan en el Estado Español y a sus responsables políticos a anunciar el cese inmediato de sus acciones armadas, como un primer paso hacia la desmilitarización social y la desaparición de los ejércitos. En ese
sentido, creemos que son medidas urgentes el cese de toda intervención armada en el exterior (como la reciente guerra de Libia o la de Afganistán), el desmantelamiento de unos dispositivos de control fronterizos que han causado la muerte de miles de personas al intentar entrar en el estado español, la suspensión de la exportación de armamento, así como el respeto de los derechos de todas las personas presas y detenidas en cárceles, comisarías, centros de internamiento de extranjeros y centros de menores.


En conclusión, desde nuestra apuesta por la desobediencia civil y la no-violencia como herramientas de lucha social, queremos expresar nuestra alegría por la desactivación de un conflicto armado, desactivación que, sin embargo, debería ir seguida por un progresivo desarme de otros cuerpos armados que no dejan de provocar muerte y dolor, al tiempo que se mantienen como garantes de un sistema injusto basado en la pobreza de la mayor parte de las personas que habitamos el planeta.

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