jueves, 4 de agosto de 2011

Las seis guerras civiles del 36,


Ya han pasado 75 Julios, y las víctimas republicanas de la guerra del 36 siguen en fosas comunes y en las cunetas de los caminos. 75 años y esas víctimas condenadas en los intolerables “juicios sumarísimos”, -la mayoría por Rebelión Militar-, siguen siendo consideradas criminales, pese a que ya han sido amnistiadas por el Poder Legislativo. Y es que el Poder Judicial, sin embargo, se niega rotundamente a cualquier revisión, por lo que como termina su reflexión este octogenario insigne, llamado Javier Domínguez Martín-Sánchez, “sigue la condena por adhesión a la Rebelión Militar”.

Para quien no lo conozca, me parece honesto y obligado siquiera apuntar una breve semblanza de este cura madrileño, que lo fue durante 33 años, que se seculariza y casa hace 17 y que aún sigue dando guerra, al estilo de sus coetáneos Stephane Hessel o José Luis Sampedro.
Miembro activo y fundador en España de las CCP (Comunidades Cristianas Populares), con quien comparto espacio creyente, y de los COR (Comités de Solidaridad Oscar Romero), él mismo se definía en su libro “Yo creo en la Justicia”, como “…cristiano, sacerdote y jesuita, algo bufón y algo místico, exagerado y mordaz, con algo de monje y algo de enfant terrible perdido en el bosque”. El “Domi” -para los amigos-, siempre quiso hacer algo en la vida que sirviera a los demás y ante las dos vocaciones excelsas que existían en el ambiente posbélico del 46 (soldado o monje), se decidió por la segunda.

Profesor laico, consiliario de Vanguardia Obrera en España y de la HOAC en Alemania, colaborador del movimiento de Curas Obreros, siempre estuvo implicado en la lucha social política y sindical, lo que seguramente le hizo acreedor de esos registros y persecuciones de la célebre BPS (Brigada Político Social) de los que fue objeto y que le llevaron a tener un proceso en el TOP (Tribunal de Orden Público), aunque no fue encarcelado, probablemente –según Wikipedia- porque el régimen de Franco no quería tener jesuitas en sus cárceles. Vamos que sabe de lo que habla y doy fe que ademas de recordarlo bien, está en plenas facultades. Y si quieren saber mas pueden ver en dicha enciclopedia parte de su biografía que pueden pinchar aquí:

Y sin mas os dejo este interesante escrito de mi hermano y amigo Javier, que temiendo como otras veces no vieran la luz estas sinceras reflexiones, me pide que lo difunda como esté en mi mano. Que así sea.

Las seis guerras civiles de 1936. Por Javier Domínguez

La guerra civil de 1936 fue una guerra compleja. No se enfrentaron dos bandos uniformes sino dos grupos heterogéneos, dentro de los cuales se daban antagonismos radicales.

La guerra del 36 vista desde la República tuvo algo de guerra en defensa del estado legítimo contra un ejército golpista, algo de guerra por la democracia constitucional, algo de guerra contra el fascismo, algo de revolución campesina, algo de comuna de París, algo de revolución de octubre, algo de guerra contra los curas, algo de guerra contra los militares, algo de guerra partisana contra el ejército, algo de guerra por la independencia en Cataluña, Euskadi y Galicia.
Vista desde los “Nacionales” tuvo algo de guerra contra un Estado que había perdido la legitimidad “por haberse empeñado en torcer bruscamente la ruta de nuestra Historia en un sentido totalmente contrario a la Naturaleza y exigencias del Espíritu Nacional y especialmente opuesto al sentido religioso predominante en el País” (de la carta pastoral de los obispos españoles del 1 de julio de 1937), algo de guerra en defensa de “la religión”, (id), algo de guerra contra un gobierno que tras “un quinquenio de continuos atropellos de los súbditos españoles en el orden religioso y social puso en gravísimo peligro la existencia misma del bien público”, algo de guerra para implantar la dictadura militar, algo de guerra contra la democracia parlamentaria, algo de guerra para implantar el fascismo, algo de guerra contra el comunismo bolchevique, algo de guerra por el latifundio y el capital, algo de guerra por la monarquía, algo de guerra por la unidad de la patria, algo de guerra en defensa de la Iglesia, mucho de guerra por el poder perdido en las urnas.

Cada uno, cada persona y cada grupo hizo su guerra o sus guerras: unos defendían la dictadura militar, otros la Democracia Parlamentaria, otros el fascismo, otros la monarquía, otros la República, otros la unidad de la patria, otros su independencia o su estatuto, otros la comuna universal, otros la dictadura del proletariado otros sus latifundios, otros su dinero, otros sus empresas, otros su fe, otros sus privilegios ancestrales.

1. Las seis guerras, vistas desde el Gobierno, fueron las siguientes:
1.- Guerra por la democracia republicana contra la dictadura militar.
2.- Guerra revolucionaria. Para complicar las cosas dentro de los revolucionarios había cuatro grupos antagónicos que llegaron a enfrentarse por las armas y a eliminarse mutuamente: anarquistas, trotskistas, comunistas, socialistas, con distinto concepto de la revolución.
3.- Guerra por la independencia o el estatuto en Euskadi, Cataluña y Galicia..
4.- Guerra contra el fascismo.
5.- Guerra contra los curas.
6.-Guerra entre un ejército regular, fuertemente jerarquizado y con férrea unidad de mando y un ejército en gran medida partisano, dividido y sin unidad de mando.
El episodio más sintomático de esta falta de unidad de mando militar se da en la campaña para tomar Zaragoza organizada por Durruti con voluntarios anarquistas, que hacen la guerra como una revolución y van estableciendo comunas a lo largo del Ebro independientes del gobierno central.


2. Las 6 guerras vistas por los Nacionales:
1.-Guerra contra la República, para implantar el orden mediante una dictadura militar.
2.-Guerra contra el comunismo.
3.-Guerra por la Unidad de España.
4.-Guerra para implantar el fascismo nacional sindicalista.
5.-Guerra por Dios y por la Iglesia.
6.-Guerra llevada por un ejército Salvador contra una chusma criminal.

3. Los Nacionales.
Los llamados Nacionales están constituidos por:
• El ejército
• La Iglesia. (Salvo en Euskadi y Cataluña).
• Los parlamentarios de derechas, políticamente unidos en la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), y Renovación Española,
• Campesinos, pequeños propietarios en Castilla, León y Galicia, unidos en los Sindicatos agrarios Católicos
• Los fascistas
• Los carlistas
• Los monárquicos
• Los grandes industriales (Salvo en Euskadi y Cataluña).
• Los terratenientes.

4. Los “rojos”
Los fieles a la República fueron llamados los rojos y conservo el nombre, que muestra la simplificación que supone dar el nombre de rojo al abigarrado grupo que defendió la República:
• Demócratas republicanos partidarios del régimen parlamentario y con libertades políticas amparadas por la Constitución, unidos políticamente en. Unión Republicana (de Azaña), Partido Republicano (de Martínez Barrios), y Partido Democrático Federal.
• El Partido socialista, PSOE, con sus dos vertientes, la de Prieto, propensa al pacto con los demócratas republicanos y de Largo Caballero, propensa al pacto con los comunistas.
• El partido Comunista.
• Los nacionalistas vascos (demócratas cristianos conservadores, el PNV)
• Los nacionalistas catalanes (Ezquerra Republicana de izda y la Lliga de dcha).
• Los nacionalistas gallegos
• El POUM (Partido Obrero de Unión Marxista) Trotskista
• Los solidarios vascos (sindicato nacionalista cristiano)
• La UGT. (Sindicato socialista)
• La CNT (sindicato anarquista)
• La FAI, organización anarquista.
• El campesinado sin tierra.
• El proletariado industrial y minero.
• Una pequeña parte del ejército
• La mayoría de Guardia Civil, Cuerpo de Carabineros y Policía Armada.
• Algunos grandes industriales catalanes y vascos (como Sota y Aznar)
• La mayoría del clero vasco
• La mayoría de los intelectuales


5. Una guerra totalEn la guerra se ventilaba:
1.-Una concepción del Estado: Parlamentario o Dictatorial, Centralista, Federalista o con independencia, Fascista, Absolutista o Demócrata Con el poder en manos de los militares o en manos de civiles, confesional católico o laico, República o Monarquía. Asambleario sin poder Central o Centralizado…
2.- Una concepción del modo de producción: Capitalista, Socialista, Comunista, Libertario.
3.- Una concepción de la organización social: Con propiedad privada de los medios de producción o con propiedad común, con propiedad del Estado o de las comunas,
4.- Una concepción de la Revolución: Dictadura del Proletariado, Dictadura del Partido Comunista, como Vanguardia del Proletariado o Comuna Universal Asamblearia.(El Estado formado por Delegados de las Asambleas que no tienen poder estable).
5.- Una concepción de la Religión: Integrismo católico, iglesia libre en una sociedad libre o Iglesia relegada al ámbito de lo privado.


6. Una guerra de exterminio.
Lo más inquietante en esta guerra fue la voluntad de exterminio. La guerra del 36 tuvo mucho de guerra tribal que busca la eliminación del enemigo.
Los máximos dirigentes militares de los nacionales (Franco, Queipo de llano, Mola) y grupos paramilitares sobre todo de Falange y Carlistas, no querían solamente ganar la guerra sino aniquilar a la “antiespaña”. Esta eliminación fue planificada desde el poder y silenciada durante sesenta años. La erradicación de la antiespaña se extendió a los hijos de los rojos, de cuya educación y tutela se encargó El Estado.
Esta represión fue tan patente que los Obispos Españoles en su carta pastoral de 1 de julio de 1937 la reconocen y reprueban con matices: “Tiene toda guerra sus excesos. Los habrá tenido el Movimiento Nacional: nadie se defiende con total serenidad de las acometidas de un enemigo sin entrañas.”
Hoy en 2011 ya sabemos que existen 2246 fosas comunes catalogadas por todo el territorio y alrededor de 125.000 fusilados. Todavía no se conoce el número de niños reeducados o entregados en adopción. Se calcula que fueron unos de 25.000.
Entre los republicanos, también tenían esta voluntad de exterminio. Los estalinistas, comandados por los rusos de la NKVD, grupos armados del variopinto anarquismo español y piquetes que buscan por las casas a curas y posibles participantes en el golpe de Estado fracasado y convertido en guerra.
Ya sabíamos desde la instrucción por Franco de la “Causa General” que fueron unos 50.000 fusilados. De ellos alrededor de10.000 curas, religiosos y religiosas. Fue la más sangrienta matanza de curas de la historia de España.
Entre los fusilados o desaparecidos están también los Trotskistas, perseguidos por todo el mundo por Stalin. (El más destacado es Andreu Nin, Dirigente del POUM))
El episodio más cercano al poder republicano de esta guerra de exterminio es Paracuellos del Jarama porque el Gobierno estaba en Valencia y en Madrid, la responsabilidad municipal de interior estaba a cargo de Santiago Carrillo, Comunista.
En la matanza de Paracuellos, según ha investigado Preston, se dan tres pasos:
1. La organización de las sacas de los presos de la cárcel Modelo para trasladarlos a cárceles más alejadas del Frente (La cárcel Modelo estaba en Moncloa y las tropas de Franco llegaron hasta Rosales.) Esta organización de las sacas corre a cargo de Santiago Carrillo.
2. La decisión de fusilarles por el camino. Esta decisión la toman los comunistas de la NKVD, dirigidos por los rusos principalmente Grigulevich y Orlov.
3. La ejecución de la matanza. Parece que fue llevada a cabo por anarquistas.
El Gobierno de la República, no participa ni mucho menos dirige, esta política de extermino, pero no tiene fuerza para impedirla durante los seis primeros meses de guerra, en los que tienen lugar la mayoría de los paseos y tribunales populares..


Hoy, 25 de julio de 2011, 75 años después.Todos los verdugos han sido amnistiados por el poder legislativo.
Las víctimas nacionales están catalogadas, reparadas reconocidas y dignamente enterradas.
Las víctimas republicanas siguen en fosas comunes y en las cunetas de los caminos. Se han catalogado 2246 fosas comunes. De ellas se han abierto 250.y se calcula que unas 400 fueron trasladadas al Valle de los Caídos
Las víctimas republicanas o sus familiares pueden pedir al Parlamento una Declaración de Reparación y Reconocimiento personal.
Para el poder judicial los verdugos han sido amnistiados y no se les puede juzgar.
Las víctimas juzgadas y condenadas en juicios sumarísimos, la mayoría por Rebelión Militar, son criminales, amnistiados por el poder legislativo. El Poder Judicial se niega rotundamente a cualquier revisión, como cosa juzgada por tribunales militares legítimos, avalando la jurisprudencia que establece que fueron los republicanos los que se alzaron en armas contra el legítimo Estado Nacional.

Termino, con un considerando, que se transforma en jurisprudencia para casi todos los juicios sumarísimos, de la condena de Besteiro, Presidente de las Cortes. “Considerando que al asumir las autoridades representativas del ejército español, el día 18 de julio de 1936, los legítimos poderes de la Nación… y nacido así el Nuevo Estado Nacional, la oposición armada al mismo integra un delito de Rebelión Militar…” Sigue la condena por adhesión a la Rebelión Militar.
En Alcalá de Henares, en el mes de Julio de 2011, Javier Domínguez.


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