lunes, 5 de julio de 2010

Teodulfo Lagunero* propone una gran huelga de hambre a las puertas del Parlamento exigiendo la reforma de la Ley Electoral …y yo estoy dispuesto.



Probablemente uno de los personajes que mas facilitaron las negociaciones para el restablecimiento del pluralismo político en España, Teodulfo Lagunero, confiesa en “LaRepublica.es” que a sus 83 años, está dispuesto a ser una de esas personas de izquierdas, que se siente en esas escaleras del Parlamento, exigiendo la devolución de la soberanía al pueblo. Pues un servidor, militante y dirigente de IU aunque solo con 52, no voy a ser menos.

Yo también estoy dispuesto a irme a Madrid y mantenerme sin comer hasta que se inicie una verdadera reforma a esta injusta ley electoral, pues como escribe el propio Lagunero “sería un problema grave para el Gobierno, para el Parlamento y, estoy seguro, que, esta vez sí sería objeto de información, no solo por los medios españoles sino del mundo entero”.

Teodulfo grita que no basta con lamentar lo que ocurre, que hay que forzar a que cambien las cosas y termina sugiriendo otras muchas acciones que habrá que hacer tales como: movilizaciones contra la Ley electoral y el comportamiento ilegal y antidemocrático de las televisiones públicas; repartir millones de hojas explicativas; acampadas en plazas públicas, donde, turnándose, permanezcan decenas de familias en tiendas de campaña con pancartas protestando contra todas esas injusticias antidemocráticas; organizar mítines en ciudades y pueblos en las que no solo participen los dirigentes de Izquierda Unida y del Partido Comunista, sino también artistas, actores, profesores, escritores, y cuantos quieran poner su voz al servicio de una verdadera renovación democrática.

Os dejo con algunos párrafos de ese interesante trabajo que podéis encontrar completo aquí http://larepublica.es/firmas/blogs/index.php/teodulfolagunero/

"La primera obligación de Izquierda Unida y del Partido Comunista es demostrar que, incluso con ese sistema electoral, votar a Izquierda Unida es mil veces mejor que abstenerse, porque ese voto es un grito de protesta contra el sistema electoral.
Al trascendental y determinante hecho político en el resultado de las próximas elecciones, hay que añadir otro factor de casi igual trascendencia en un mundo dominado por la información. Todos los medios audiovisuales y escritos ningunean cualquier actividad cívica, tanto de Izquierda Unida como del Partido Comunista. Ni sus asambleas, ni sus declaraciones, ni incluso cuando sus bases, por fin -también lo tengo insistentemente pedido en mis artículos- salen a la calle llenándolas de banderas republicanas y rojas, tienen el menor eco en las televisiones, radios, periódicos o revistas. Para muestra lo ocurrido los días 26 y 27 de junio.
Ese desigual trato a los ciudadanos, según pertenezcan a uno u otro partido político, tiene también una grave repercusión en contra de Izquierda Unida. Al quitársele por ese antidemocrático procedimiento un número importante de parlamentarios, se le priva también de la obtención del dinero público que le correspondería que, lógicamente, va a parar a los otros partidos políticos. Tengamos presente la importancia que tiene en al vida política el dinero. En el caso de Izquierda Unida es aún más grave porque sus militantes y simpatizantes está representado por los que menos posibilidades tienen de aportar dinero voluntario a sus arcas.
¿Qué hacer? Todo lo que se pueda hacer, menos lamentarse. Quizá ha llegado el momento de pensar en otros procedimientos de lucha. Evidentemente no me refiero a lucha violenta ni a terrorismo. ¡¡Faltaría más!! Me refiero a una lucha pacífica pero enérgica y contundente. Una huelga general política tampoco es posible con los Sindicatos actuales… Y descontada la huelga general ¿por qué no una huelga de hambre de cientos de personas que nos asentemos sobre las escaleras del Parlamento, que estemos dispuestos a sacrificar, si incluso llega el caso, nuestra propia vida, exigiendo algo tan elemental como que se devuelva de verdad la soberanía al pueblo, que es lo que se consiguió en la Transición, pero que, luego, las maniobras de unos y otros, ha burlado con una Ley electoral que no permite que esa soberanía popular se manifieste con el número de Diputados que le corresponden proporcionalmente al número de ciudadanos que se sienten de izquierdas y que, defraudados, desilusionados, se quedan en casa o falsean su voto, como digo, tapándose la nariz?
“Por mi parte, a mis 83 años, estoy dispuesto a ser una de esas personas de izquierdas, que se siente en esas escalera del Parlamento, exigiendo esa devolución de la soberanía al pueblo, por lo que ya hace muchos años luché y arriesgué mi vida. No me importa volverlo a hacer, si ello es necesario, para que de verdad el pueblo sea soberano.
La huelga de hambre es un arma poderosísima, cuando el que la esgrime lo hace con la razón de su lado. Recordemos a Gandi que fue capaz remover hasta sus cimientos al Imperio británico. Más recientemente un asesino de ETA, con cara de asesino, puso en un compromiso al gobierno español cuando se declaró en huelga de hambre. Tenía razón: había cumplido su pena y era una absurda imposición de la extrema derecha impedirle estar en libertad. Más recientemente, una frágil mujer saharaui se declaró en huelga de hambre en un aeropuerto español. Puso en un compromiso a nuestro gobierno y doblegó al tirano monarca de Marruecos. ¡Qué fuerza tiene la huelga de hambre cuando se tiene razón y se tiene lo que hay que tener para mantenerse en dicha huelga al que en ella se declara!

¿Permanecerían en silencio cómplice, televisiones, radios y periódicos, si unas docenas de ciudadanos, tumbados en sacos de dormir, con las únicas armas de la razón, el libro de la Constitución y unas botellas de agua, obstruyésemos el paso de los políticos al Parlamento
?
Teodulfo Lagunero, es un Catedrático de Derecho Mercantil, ya jubilado, además de abogado, constructor millonario y comunista. Hijo de un profesor de la Institución Libre de Enseñanza, nació en un medio cultural comunista, pasó por la cárcel, y ha sido consecuente. Como él mismo reconoce “El que yo ganase dinero solo es un accidente”. Quizá por eso financió el PCE en la clandestinidad. Cedió también su fortuna a una fundación para que construyera guarderías y residencias para la tercera edad. Y ahora ultima un libro que recoge una vida y una memoria prodigiosas.

Ver entrevista en http://www.diariosur.es/20080323/sociedad/millonario-dado-todo-20080323.html


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