jueves, 6 de mayo de 2010

NUEVA CAMPAÑA POR EL VOTO INMIGRANTE



No es la primera vez que he animado a apoyar esta más que justa campaña que desgraciadamente, en pleno siglo XXI, aun tenemos que reivindicar. Pero ahora que Rodríguez Zapatero ostenta la presidencia Europea es el momento de pedirle que se moje y se distinga un poco de sus congéneres mas conservadores europeos. ¿Cómo?, pues animándole a que plantee en el último Consejo Europeo del mes próximo (17 y 18 de junio en Bruselas), la reforma del Tratado de Lisboa de cara a conceder la ciudadanía de la Unión, y por ende el derecho de sufragio activo y pasivo en las elecciones municipales y europeas, a todos sus residentes, sea cual sea su nacionalidad.
Como reza el encabezado de la carta que muchas organizaciones ya le hemos enviado al Sr Zapatero “En la Unión Europea el avance de los derechos políticos de las personas residentes extracomunitarios, sigue siendo una asignatura pendiente”.
El Tratado de Maastricht ha sido la excusa para dejar las cosas como están ya que en él se vinculaba la ciudadanía europea a la nacionalidad de uno de los estados miembros, con lo que instauraba una clara discriminación de derechos. Y desgraciadamente el nuevo Tratado de Lisboa ha venido a corroborar esta injusta situación.
Ya estamos un poco cansados de repetir que la ciudadanía europea –si queremos ser honestos y justos en este pujante continente cuya constitución se proclama basada en los principios de igualdad y democracia- tiene que vincularse a la residencia, en las condiciones que se establezcan, y no necesariamente a la nacionalidad de uno de los estados miembros.
Hasta la cumbre europea de Tampere en octubre del 99, en sus conclusiones tituladas “Hacia una Unión de libertad, seguridad y justicia” ya iba en esta misma línea. Incluso al hablar de ciudadanía o derecho de voto, afirmaba: “El estatuto jurídico de los nacionales de terceros países debería aproximarse al de los nacionales de los Estados miembros. A una persona que haya residido legalmente en un Estado miembro durante un periodo de tiempo por determinar y que cuente con un permiso de residencia de larga duración, se le debería conceder en ese Estado miembro un conjunto de derechos de carácter uniforme lo más cercano posible al de los ciudadanos de la Unión “.
Empujemos todas y todos esta acción (ver toda la campaña en http://www.apdha.org/index.php?option=com_content&task=view&id=734&Itemid=41 ) y en definitiva estaremos trabajando por promover los derechos políticos de las personas extranjeras no comunitarias y, como consecuencia, avanzando en una construcción más democrática de la toda la Unión, ya que todas las personas con residencia en cualquier país europeo podrían participar en las elecciones europeas y municipales, y ello supondría un primer paso hacia una ciudadanía europea verdaderamente democrática e inclusiva.



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