jueves, 20 de noviembre de 2008

PORQUE NO VOTÉ A CAYO LARA


Sé que la negación no es la mejor forma de empezar un artículo; también sé que no es éste momento de impasse de IU el mas adecuado para poner de manifiesto las pequeñas diferencias o matices que voy a explicar – pues luego los medios se encargan de agrandarlos o desfigurarlos-. Pero la insistente y retorcida difusión de unas aseveraciones entresacadas de mis declaraciones a la SER al día siguiente de nuestra IX Asamblea general, me obliga a escribir estos esclarecimientos. Y lo hago en primer lugar, por nuestros afiliados/as, simpatizantes y votantes; pero también por todas aquellas personas de izquierdas que han seguido con interés este “gran hermano” de Rivas Vaciamadrid y que nos piden –junto a los anteriores-, que nos pongamos de acuerdo y que nos dejemos de disputas internas, ya que la crisis necesita unas respuestas por la izquierda, que de los partidos en el poder no podemos esperar; vamos que ese inequívoco espacio a la izquierda del PSOE, cada día es mas grande y si no lo remediamos puede quedarse vacío.

No es una cuestión personal.
Antes que nada quiero subrayar, para que no quede ninguna duda, el respeto, admiración y cariño que siento por Cayo, a quien considero un buen camarada (sin ser yo comunista), un magnífico hermano (sin ser él cristiano), un inmejorable compañero de campañas y un espléndido amigo.
Es cierto que yo no voté su candidatura para Coordinador General de IU el pasado fin de semana, entre otras cosas, porque yo iba en otra lista, por la que fui elegido al consejo político federal que el próximo mes habrá de elegir al sustituto de Gaspar Llamazares. Uno, que no es ni comunista, ni anticomunista, tuvo -finalmente y sin querer- que optar por una lista y lo hizo por lo que cree que es el camino para el consenso a tres –que no a dos-. Una corriente que nació para evitar el choque de trenes entre Llamazaristas y comunistas que siempre se habían caracterizado por buscar las mayorías para excluir a las minorías. Y lo hizo convencido de que en IU no sobra nadie y de que todas las sensibilidades son necesarias.
Pero hay mas razones, por las que no lo voté el pasado 16-N, y entre ellas destacaría cinco:
· Primero, porque no era un candidato de consenso. Es cierto que su lista fue la más votada (un 43% de los delegados), pero ni obtuvo el mínimo 50% que le hubiera permitido no tener otro competidor, ni las otras opciones le dieron su apoyo.
· Segundo, porque él no lo quiso. Si, no estoy tergiversando nada. Cayo Lara pidió a las otras listas que le prestasen su apoyo porque él quería ser el coordinador de todos y no de una parte. Ni los Lamazaristas de Inés Sabanés y Rosa Aguilar, ni la tercera vía del senador Nuet o Adolfo Barrena, tenían claro dicho apoyo en ese momento, como tampoco elegir apresuradamente a un candidato de consenso a dos (Grosske) con el que hubieran sacado mas del 50%.
· Tercero, porque precisamente quiero a Cayo y soy su amigo y no iba a permitir que se le quemara en 4 días, con un apoyo tan pírrico. Hasta de los suyos –los mas duros del PCE- pude oír en los pasillos del magnífico Auditorio Pilar Bardem, “nos hemos equivocado con Cayo (…) es demasiado moderado”. Baste recordar que Llamazares fue elegido por un 49,5% de los votos, y las dos legislaturas pasadas ha tenido mas oposición dentro de IU que fuera.
· En cuarto lugar, porque no íbamos a crear un conflicto en Castilla la Mancha, donde Cayo ha conducido magníficamente las naves de manera plural, colectiva y consensuada; vamos que eso de desvestir un santo, para vestir otro, como que no, con esos exiguos apoyos.
· Y quinto, porque tres o cuatro semanas mas tarde, podríamos intentar sacarlo con más consenso o buscar otro candidato que congregara más apoyos. Fue el propio Lara el que abogó por retrasar hasta dentro de un mes la elección para lograr un mayor consenso. A fin de cuentas, en Rivas solo hubiéramos votado un 50% del Consejo Político Federal y en diciembre dicho CPF estará completo y con el resto de miembros de las diferentes federaciones, podrá poner en marcha esa dirección colegiada en la que tendrán cabida, de manera ponderada, todos los sectores de la coalición y finalmente, elegir la persona que llevará las riendas de la necesaria y demandada refundación de la Nueva Izquierda Unida.

El problema no era Cayo Lara. ¿Se enterará el PCE?
Ese es el “quid” de la cuestión. De todos los comentarios que he leído en los diversos foros digitales, ni una sola crítica leí sobre su persona y las pocas que sí lo rechazaban, la hacían gente que no le conocía, que hablaba de oídas o que le censuraban por ser del PC o porque lo hubieran anunciado de esa manera tan prepotente. El problema no era Cayo, ni su “bajo perfil” (solo académico, por cierto), ni su procedencia agraria (todo un orgullo para un partido de izquierdas), no, él no era el inconveniente. El verdadero problema eran los tres vagones de carga que llevaba a su lado, que ni dan un paso atrás, ni asumen la renovación que propone su propio partido, ni son objeto de confianza para mucha gente. Ese es el problema por el que Cayo no congregó finalmente los consensos necesarios.

La asamblea fue un éxito, se diga lo que se diga. La refundación acaba de empezar.
Y no lo digo por quedar bien. Nunca antes en IU se había dejado para la segunda vuelta la elección del Coordinador (De hecho casi nadie queríamos esta opción, porque sabíamos que iba a ser muy difícil de explicar, y porque estábamos convencidos que la prensa nos iba a crucificar y dar ya por muertos (Ya he leído varios epitafios). Pero también es cierto que nunca antes había habido tanto acuerdo en las políticas. Sin cansar más de lo que ya voy extendiéndome solo recordaré que hubo enormes consensos, hasta unanimidades y aclamaciones en 4 cuestiones que van a marcar positivamente el resurgir de IU:
* La declaración de Rivas sobre la crisis económica, su salida por la izquierda y los 1000 actos por toda España para explicarlo y denunciar a los verdaderos responsables.
* La declaración política –aprobada finalmente como documento de síntesis que nos pedían las bases- y que define a IU como movimiento político y social de carácter federal, que aglutinará a la izquierda anticapitalista y alternativa y se reencontrará con su base social.
* El documento final sobre la Refundación de IU aprobando todo un proceso constituyente con un calendario a 18 meses, en el que ser reconoce el final de una etapa tras la crisis política, organizativa y electoral que hemos sufrido y se mira hacia un autentico proceso de reconstrucción de La izquierda; un proceso de convergencia social y política que culminará en su propia refundación y sin renunciar a lo rojo y verde, pero tampoco al republicanismo, al federalismo…y
* Mas de 20 resoluciones políticas que demuestran que nuestras preocupaciones sí están en la calle. La retirada de las tropas de Afganistán, la solidaridad con el pueblo palestino, saharaui, o cubano, por la educación publica y de calidad y contra el plan Bolonia, por la laicidad y la denuncia del concordato y demás acuerdos con la Santa sede, por los derechos a la muerte digna o al aborto, por la financiación municipal, por una ley electoral justa, etc.

¿Quién será pues coordinador y cuando?
Sin duda alguna en unas semanas tendremos un coordinador general elegido por una amplia mayoría del consejo, que liderará una dirección compartida, plural y unitaria y que tendrá a toda la organización cerrando filas todos en torno a él, como una piña. Ese será el compromiso, salga quien salga, y los consensos habidos en lo político serán la prueba de ello.
Si Cayo finalmente es el candidato que mas consenso suscita, en mí va a tener uno de los mas fieles colaboradores (y él lo sabe); más que incluso algunos de los de su partido que el domingo coreaban consignas intimidatorias como ¡O Cayo o tongo!, que ni se les ve en las reuniones, ni en la calle, ni en los colectivos, ni en las campañas electorales y luego vienen en masa y a codazos a las Asambleas Federales. Esos que si Cayo no hubiera sido del PCE, sino de cualquier otra opción, le hubieran vilipendiado con adjetivos que no quiero ni reproducir.