lunes, 14 de abril de 2008

¡ A POR LA TERCERA! ¿Porqué los cristianos entramos tan poco en política?


La experiencia de un cabeza de lista para las elecciones generales

Me pide el consejo de redacción de la revista de los cristianosde base, UTOPÍA que cuente para sus lectores mi experiencia de compromiso político y lo hago con gusto máxime cuando este año estamos hablando de “Repensar la Izquierda” y en este número se plantea que “Otro Socialismo es posible”. Aunque también lo hago por la convicción que tengo desde hace varios lustros de que los cristianos progresistas en general y los miembros de las CCP en particular (léanse también movimientos afines como los incluidos en Redes Cristianas”), somos un poco reacios a participar en la política de partidos.
¡Claro que hacemos política y que estamos comprometidos -muy mayoritariamente- en las causas de la izquierda! Cuando hace unos años hice una pequeña encuesta sobre el compromiso social de los miembros de CCP, mas de un 70% andábamos metidos en movimientos alternativos y alter globalizadores, ecologistas, antimilitaristas, pacifistas, …AMPAS, AAVV, comités de solidaridad con África o América latina, Comercio Justo, barrios obreros, … pero en los partidos políticos ¡Ay mijo! Eso ya es otro cantar.
Personalmente y tan solo hace unos años, se me presentó la ocasión de ser consecuente con el citado aserto, cuando se me pide colaborar con una coalición que quería demostrar que era la alternativa de la izquierda en la que cabíamos toda esa gente de los compromisos citados, ¡también los cristianos! En 2004, participo en las elecciones, como candidato al Senado por IU, aunque como “independiente”; después en 2007 paso a las Autonómicas –ya como afiliado- siendo candidato al parlamento regional de CLM. En noviembre de 2007 me eligen coordinador provincial de Albacete y en las pasadas elecciones de 2008 concurro a las Generales como cabeza de lista por dicha provincia y partido.
Uno, que siempre ha apostado por las llamadas “causas perdidas” –o cuando menos muy minoritarias- acepta poner la cara para que se la partan si es menester, pues no nos engañemos que ser de IU (hasta para muchos de nosotros/as) es poco menos que ser apestados. Si, si, pensaréis que exagero, pero así es como lo vivo desde que estoy colaborando con la causa, movido por mi Fe y convencido de que es imprescindible que haya un espacio a la izquierda del PSOE que evite la condena mas que probable al empobrecedor bipartidismo al que estamos abocad@s, y que como “mosca cojonera”, cante las verdades del barquero; pues para defender a la clase obrera y a los últimos de esta sociedad no hay ya quien lo haga ni desde el arco parlamentario, ni muchas veces desde los sindicatos mayoritarios. Sé que no es la panacea, ni un grupo armonioso, ni tiene el mejor líder, ni se encuentra en su mejor momento, por supuesto, pero –como dice la canción- “no es perfecta, mas se acerca a lo que yo, simplemente soñé”.
Para mí, toda esta experiencia la estoy viviendo de manera satisfactoria y productiva, y eso que considero que no es sino una “mediación” más. No creo que participar en un partido político sea un fin en si mismo. Un fin, para mí, es la construcción del Reino de Dios (que en clave laica es lo mismo que el advenimiento de la república socialista y autogestionaria), y los partidos, sindicatos, ONG, y Cía., no son sino meras mediaciones. Una experiencia positiva por todo lo dicho, y no obviamente por los resultados. Pero esa es otra de las constantes en mi vida que no me han amilanado nunca. Los resultados en los ámbitos mayoritarios en los que me muevo (Educación Especial/Atención a la diversidad, Comercio Justo, Inmigración o antimilitarismo y ahora, la política) siempre han sido mínimos, pero no por ello menos valorados ni menos importantes. La Fe en el de Nazaret y el estar siempre a vuestro lado y en comunidad es lo que me inyecta constantemente esa “terca esperanza” para no tirar la toalla. Será por eso que el blog que abrí hace unos meses se llama “la terca iutopía”. Fraternalmente, HOY 14 DE ABRIL, vaya por delante mi brindis: “Salud y República”,
Luis Ángel Aguilar