lunes, 14 de agosto de 2017

El imperialismo norteamericano quiere hacer de Venezuela lo que en SIRIA. LIBIA o IRAK.

#TrumpVenezuelaSeRespeta

No pudieron parar la revolución bolivariana por la violencia,
no han conseguido el bloqueo total como hicieron con Cuba,
no han encontrado el apoyo de muchos países y organizaciones internacionales y
me temo que sólo les queda la intervención militar.
Mucha gente teme ya que el loco de Trump, al mas rancio estilo del imperialismo norteamericano, esté preparando un nuevo GOLPE DE ESTADO contra Venezuela.
Afortunadamente se ha iniciado una campaña mundial de apoyo a Venezuela, y tú, no solo a nivel personal, sino también a nivel de grupos, colectivos, partidos, plataformas o asociaciones, puede colaborar para intentar parar esta barbarie.
Por eso he escrito esta entrada en la que te animo a adherirte a dicha iniciativa y que se lo difundas si estás de acuerdo.
Al final del artículo que transcribo, puedes fácilmente adherirte.

Frente a las amenazas de Trump, el continente entero es Venezuela

Derrotados en las urnas por la aplastante masa de más de 8 millones de votos que aprobaron y pusieron en marcha la esperada Asamblea Nacional Constituyente, pero también expulsados de las calles donde daban rienda suelta a sus acciones fascistas, la oposición local e internacional se ve en la obligación de apelar al último gran recurso que les queda a mano. Es decir, la intervención directa de quien finalmente maneja todos los hilos de la desestabilización en Venezuela: el imperialismo norteamericano a través de su actual representante Donald Trump.

Se sabe que el "estilo Trump" es banal y provocador, irresponsable y brutal, pero en esta instancia todos esos adjetivos se tornan indefectiblemente peligrosos. No podemos descartar ninguna alternativa derivada de sus amenazas. Lisa y llanamente está hablando de una intervención militar contra Venezuela Bolivariana.

A través de esta acción de amedrentamiento busca darle alas a los sectores más extremistas de la oposición para ganar tiempo y recomponerse de la crisis en la que están sumergidos, donde un sector ya ha decidido subirse a la convocatoria electoral planteada por el gobierno de Nicolás Maduro y otra facción minoritaria sigue atizando el fuego de la violencia. Sin embargo, cuando el Imperio se pronuncia de esta manera no se pueden minimizar las consecuencias. Trump sabe que cuenta con el respaldo ya no de los pueblos del continente, ni siquiera de todos los sectores de poder de su propio país, pero sí de algunos presidentes de la derecha latinoamericana que disciplinadamente están tratando de socavar el prestigio y la fortaleza que Venezuela mantiene en la región.

El cuarteto de Macri, Temer, Santos y Kuzinsky, junto con las repetidas patrañas montadas por Luis Almagro desde la OEA son la plataforma en la que el mandatario estadounidense forja su idea intervencionista. Representan, para decirlo en lenguaje bélico, el eslabón diplomático que necesita cualquier ejército invasor para desarrollar sus tareas operacionales.
El otro valor agregado surge de la campaña de mentiras y tergiversación informativa vertida por el terrorismo mediático.

Ese es el panorama que se vive actualmente: Trump y sus cómplices imaginan una posibilidad de intervención directa para auxiliar a sus devaluados aliados internos. Cuenta adicionalmente para ello con el auxilio del paramilitarismo colombiano que ya ha logrado perforar la frontera caliente que separa a ambos países.

Si bien el conjunto de estos elementos hostiles no han podido quebrar la férrea unidad cívico-militar bolivariana, es muy probable que indaguen sobre nuevos recursos que pueden terminar en acciones militares típicas de la guerra asimétrica.

Frente a toda esta algarada belicista, por ahora verbal pero que hay que tener en cuenta en cualquier tipo de análisis defensivo, hay un elemento a cuidar y proteger siempre: el pueblo venezolano. Esos hombres y mujeres que pelean diariamente contra la guerra económica, el desabastecimiento, la especulación, los ataques xenófobos. Gente sencilla y concientizada dispuesta a sostener una Revolución que los ha dignificado como jamás ocurriera anteriormente. Ellas y ellos son quienes, en la primera línea del frente, están dispuestos a dar batalla por todas las variantes imaginables.

Al contrario de lo que el Imperio piensa y desea, la Revolución está más viva que nunca. El funcionamiento a pleno de la ANC ejerciendo la democracia directa, dando las respuestas que el país necesita. También, y esto es importante destacarlo, se han obtenido rotundos éxitos en la lucha anti-terrorista al producirse las detenciones de los atacantes del cuartel de Paramacay, demostrando en la práctica que nadie que ataque a la Revolución saldrá impune.

Es precisamente a partir de esta realidad que la solidaridad internacional se hace sumamente necesaria. Imprescindible. Ya no solamente como expresión de deseo sino con la certeza de que todos y todas en cada uno de los países en que se encuentren, y que sientan a la Revolución Bolivariana como propia, se preparen para defenderla hasta las últimas consecuencias.

Frente a un ataque de tal magnitud, no hay tercera vía frente al escenario actual. O se está con el pueblo y el Gobierno bolivariano, apoyando sus esfuerzos de paz y profundización de la Revolución, o se hipotecan la dignidad y los valores fundamentales de una Nación que se pretenda soberana, formando parte de la agresión imperial.

Quienes reivindicamos el legado del Comandante Hugo Chávez, que es el de San Martín y Bolívar, y a su vez defendemos la Independencia de nuestros pueblos y creemos que hay otro mundo donde el “vivir bien” sea posible para las grandes mayorías, debemos hacerle llegar al pueblo venezolano la más irrestricta e indeclinable adhesión en su lucha anticolonial y antiimperial. Hoy más que nunca todas y todos somos Venezuela bolivariana.

FIRMAS Y ADHESIONES A:
trumpvenezuelaserespeta@gmail.com


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domingo, 6 de agosto de 2017

A los Eurodiputad@s y miembros del Consejo Europeo: ¡No invertid en armas!


Normalmente, la guerra resulta perjudicial para los negocios.
Excepto para los de la industria armamentística.
En este caso, el negocio es redondo.


Por fin, el trabajo de los grupos de presión de la industria armamentística parece haber dado sus frutos [1].

La Comisión Europea lanzó una propuesta para dar a las empresas armamentísticas 1.500 millones euros al año para que desarrollen nueva tecnología militar [2].

¡1.500 millones que podrían destinarse al desarrollo sostenible y a la protección del medio ambiente! [3].

Pero todavía podemos pararla: la Comisión ha lanzado una consulta abierta sobre la adjudicación de fondos públicos a la industria armamentística. Estamos ante una oportunidad de oro: una vía de comunicación directa entre la ciudadanía y la Comisión, sin ministros ni eurodiputados actuando de intermediarios.

La propuesta está todavía en fase embrionaria y por ello la Comisión tiene un interés real en conocer nuestra opinión. Si suficientes personas nos posicionáramos en contra de financiar la investigación armamentística, podríamos conseguir que esta propuesta no saliera adelante.

Solo nos quedan 4 días antes de que se cierre la consulta. Debemos actuar cuanto antes. Para ello, añade tu firma a la de las 140.000 personas que ya han firmado nuestra petición y luego envía tu opinión a la Comisión. ¡El formulario de la consulta es muy sencillo, tiene una sola pregunta!

Firma pinchando AQUÍ y dile a la Comisión que no financie conflictos armados

La industria armamentística es distinta a todas las demás porque se beneficia de los conflictos armados y las guerras. Al menos cinco países de la UE han estado vendiendo armas y munición a cuatro países que apoyan a la oposición armada de Siria desde 2012 [4].
Si la propuesta de la Comisión entrara en vigor, la UE tendría capacidad para exportar armamento más sofisticado y peligroso, financiado con los impuestos de los contribuyentes. Las industrias que se benefician de la destrucción no deberían recibir un trato preferencial por parte de la UE.

Pero esto es justamente lo que propone la Comisión. Parte de la financiación para apoyar a la industria armamentística procedería de partidas del presupuesto de la UE, que dejarían de destinarse a programas con escasos recursos, como los dedicados a los derechos humanos [5].
No queremos una Unión que da prioridad a la militarización en detrimento de los derechos humanos y la resolución de conflictos.

Muchos activistas por la paz y decenas de organizaciones europeas se han posicionado en contra de esta propuesta. Si sumamos las miles voces de nuestra comunidad a su lucha, el movimiento europeo por la paz será imparable. La consulta pública cierra en 4 días. La Comisión quiere conocer tu opinión.
¡No dejes pasar esta oportunidad!

Firma y dile a la Comisión que no financie conflictos armados

Una vez hayas participado en la consulta, la mejor manera de multiplicar tu impacto es reenviar este correo a las personas de tu entorno cercano. Ellas confían en ti, así nadie mejor que tú para invitarlas a participar. Para ganar esta lucha, es necesario que el mayor número de personas se una a esta simple acción: ¿podrías reenviar este correo a los tuyos?

Desde LA TERCA UTOPÍA y junto a la ENAAT,
te animamos a firmar para conseguir Un mundo en paz.
Yo ya firmé ¿Te animas?




[1] Asociación Europea de Industrias Aeroespaciales y de Defensa.

[2] En 2016, la UE decidió destinar 90 millones de euros a la industria armamentística durante el período 2017-2019. La nueva propuesta de la Comisión Europea pretende adjudicar 500 millones de euros en 2019 y 2020 para la fase de desarrollo de nuevos productos militares. Esta cifra se elevaría a 1.500 millones de euros al año a partir del 2021, tanto para la investigación como para el desarrollo de nuevos productos y tecnología militar, si tenemos en cuenta los fondos que serán asignados a la industria armamentística para otras actividades que no sean I+D.

[3] ¡1.500 millones que podrían destinarse al desarrollo sostenible y a la protección del medio ambiente!

[4] Bosnia, Bulgaria, Croacia, República Checa, Eslovaquia, Serbia y Rumanía acordaron dicha exportación de armas.
[5] Parte de la financiación para apoyar a la industria armamentística procedería de partidas del presupuesto de la UE, que dejarían de destinarse a programas con escasos recursos.

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sábado, 5 de agosto de 2017

¿Qué esconden los últimos ataques de Trump y Europa a Venezuela?

En Venezuela, en contra de lo que se dice, lo que hay es un gobierno asediado por la derecha local con el inestimable apoyo del gobierno de los EEUU.

Me duele el silencio de los buenos, que por miedo a que los tachen de bolivarianos, miran para otro lado incluso en la izquierda.

La gente repite por boca de ganso lo que ve en la TV, sin entrever siquiera que ante nuestros propios ojos se está preparando un auténtico golpe de Estado. Me parece terrible.

A Venezuela la están estrangulándo económicamente, como se hizo con el bloqueo a Cuba, sin reparar en que hay más de ocho millones y todo un ejército detrás que ya no van a renunciar fácilmente a su sueño y menos ante una oposición es de corte fascista. Me temo que va a pasar como en Siria.

Aunque me llamen Chavista, Bolivariano, Revolucionario o Radical, estoy preparando para mis amistades y quien quiera honestamente contrastar con las falsedades diarias de unos medios imperialistas, un dossier con las noticias que no llegan a España y con artículos que se salen del discurso oficial. Y es que estoy verdaderamente estremecido.

Mientras tanto, comparto aquí una reflexión de mi amigo y hermano de comunidades cristianas populares, Pedro Castilla, ya que ningún medio se atreve a publicárselo. Es lo mínimo que puedo hacer.
Feliz semana y si no queréis ser cómplices contrastar la mierda diaria con la que nos intoxican los medios del régimen.

LO QUE ESCONDEN LOS ULTIMOS ATAQUES, DE TRUMP Y EUROPA, A VENEZUELA

Por Pedro Castilla Madriñán


Se puede decir que el mundo iba a mejor hasta que los grandes medios de comunicación fueron asaltados por el poder empresarial y los “chicagos boys” comenzaron a poner en práctica sus maquiavélicas teorías neoliberales en este laboratorio planetario.

Todas las “buenas intenciones” puestas en marcha, tras el desastre de las dos guerras mundiales, sólo duraron lo que un caramelo en la puerta de un colegio. Sólo que en esta ocasión el caramelo del mal llamado estado del bienestar (porque nunca lo fue para todos) lo arrebató el director de la escuela. Ósea el imperio económico.

Desde entonces, la Verdad, la Democracia, la Libertad, la Fraternidad, la Paz (aunque el tito Sam nunca la practicó) y el respeto a la madre Naturaleza se han ido pisoteando, hasta quedar enterradas en el subsuelo de los melancólicos recuerdos de lo que pudo ser y fue todo lo contrario.
Desde ese entonces, han ido floreciendo siniestros rostros, ocultados por falsas democracias, que permanentemente lo delatan sus fasoides comportamientos; un aterrador mercadeo de armas que cuando los almacenes se encuentran llenos toca vaciarlos, y que su fructífero comercio, en manos de buitres encorbatados, lo hacen cada vez más apetitoso; también se ha instalado una inhumana indiferencia ante la mortífera y ocultada hambruna que padece una considerable parte de la humanidad. Ó sea, dinero para matar, pero no para comer. Asimismo han prosperado otras lacras antihumanas como son la emigración, los refugiados, el desempleo, los desahucios y el deterioro medioambiental. Y es que la codicia de estos amos del mundo, no tienen freno ni conciencia.

Esta derechona capitalista, poseída por crueles demonios, ni cree ni practica la democracia, sólo la escenifica. Cuando obtienen el poder gubernamental siempre lo aprovechan para reprimir al pueblo, sustraer sus derechos sociales y laborales, dictar leyes contra la ciudadanía y saquear las arcas estatales y bolsillos de la gente. Pero cuando son relegados a la oposición despliegan toda su batería informativa para erosionar constantemente a los legítimos gobernantes, planear golpes de Estado o impedir las labores gubernamentales con permanentes confrontaciones, originando con ello un clima de desestabilización e ingobernabilidad. Quizás nuestra embriaguez informativa, subyugación clientelar o espíritu acomodaticio no permitan advertirlo, pero que no quepa la menor duda que estamos engordando a esta bestia apocalíptica para “disfrute” de nuestros nietos y deterioro de la Pachamama.

La esquizofrenia del poderoso gobierno mundial en la sombra y de sus secuaces gobiernos occidentales, le llevan a dictar unas leyes que atentan contra los más fundamentales valores humanos y necesidades del planeta. La locura llega hasta tal extremo que defender hoy esos cruciales valores se ha convertido en delito. Es indudable que estos amos del mundo están marcando el camino al infierno, aquí en la Tierra.
Por otro lado, la realidad que venden sus altavoces mediáticos es ficticia, engañosa y alineante, produciendo en el imaginario colectivo tan adulterada evidencia de los hechos, que le llevan a odiar al oprimido y amar al opresor, como decía Malcon X. Magia que consiguen mezclando hábilmente verdades con mentiras, ocultando logros ajenos, manipulando informaciones o simplemente eligiendo quienes son los ángeles- por muy demonios que sean- y cuales los demonios- a pesar de sus aureolas de humanidad-.

Tal es el caso de Venezuela, que se ha convertido en el mayor acontecimiento de manipulación mediática mundial. Los grandes diseñadores de la comunicación son reconocidos y recompensados, en tan vergonzoso tocomocho, por las élites mundiales, facilitando además que sus primas hermanas venezolanas implanten el terror en su país, propicien golpes de Estados, asesinen a quienes le vienen en ganas y, encima, sean exaltadas como héroes y defensoras de la democracia en todas las alfombras neoliberales de Occidente y en las latinoamericanas de sus compinches de traición. Súper óscar al mayor espectáculo de ficción.

Si Venezuela no ha sucumbido tras 18 años de continuos ataques mediáticos, diversos golpes de Estado y otras tantas intentonas, guerras económicas o de divisas y múltiples acciones violentas y maquiavélicas por parte de las élites empresariales venezolanas, con el constante apoyo logístico estadounidense, es porque el valeroso y consciente pueblo venezolano ha sabido defender sus grandes logros sociales y avances democráticos, con la valentía heredada de sus próceres y la fuerza imprimida por Hugo Chávez. Este sorprendente pueblo, siempre se ha sentido amparado por sus admirables fuerzas armadas, que sólo rinden pleitesía a la Constitución y al pueblo, como debe ser. Ojala que todas las fuerzas armadas mundiales se plegaran a tan hidalgos principios. Seguro que la paz mundial estaría garantizada.

Pueblo y Fuerzas armadas, comparten los verdaderos valores patrios, unidos por ese profundo sentimiento que significa el amor a la patria, ósea, a su gente, su historia, sus paisajes y sus tierras, su progreso, el de todas y todos, la solidaridad con los compatriotas que más sufren, la veneración a la huella de sus ancestros, la estela de sus próceres, la fraterna herencia que deberán entregarle a sus descendientes, la lucha por la paz y la democracia protagónica, y la entrega de la vida, si hace falta, por preservar esos valores. Pueblo y Fuerzas Armadas fundidos en una patriótica unión cívico-militar, puesta en marcha por Hugo Chávez y preconizada por Zamora, conforman un espíritu insoldable e invencible. Fundamento para el futuro de Venezuela y de Latinoamérica.

En estos decisivos momentos para Venezuela, Latinoamérica y la humanidad, el gobierno y pueblo venezolano se están enfrentando a un perverso golpe de Estado de última generación, muy bien diseñado por la tenebrosa CIA y el Comando Sur estadounidense, contando con el apoyo mediático y gubernamental de España, principalmente, y de los países latinoamericanos al servicio de los intereses de Washington. En estos decisivos momentos, en Venezuela se está librando una crucial batalla entre el fascismo y la democracia, la violencia contra la paz, la mentira contra la verdad, el odio contra el amor, los ricos contra los pobres y el pasado oscuro de Venezuela contra un presente nítido y esperanzador, que intenta enturbiar una terrorífica oposición. También se está jugando el principio del fin de la independencia latinoamericana o continuar con su legítimo proceso de soberanía continental. A la que tiene todo su derecho.

La alta preocupación e intervención de Trump, arrastrando a las serviles comparsas españolas y afines latinoamericanas, con el apoyo de parte de parlamento europeo, reflejan la transcendencia de la “batalla”. Al grito de “por el imperio capitalista”, todos estos buitres, de una forma u otra, intentan sacar tajada de un noble país que está dando ejemplo al mundo entero de cómo distribuir sus recursos y riquezas en beneficio de la felicidad de todas las personas, y no sólo de unas privilegiadas élites, como antaño.

Ya sabemos todos como Estados Unidos se las emplea para apoderarse de los recursos de cualquier país. Aún se están buscando las armas de destrucción masiva. Al igual que el caballo de Atila allá por donde pasa sólo deja guerras, desolación, muertes y emigración. Y Venezuela es un bocado muy apetitoso al ser la primera reserva mundial de petróleo. Además, no pueden consentir que esos recursos los disfrute el pueblo en forma de salud, educación y alimentación, basado en un genuino modelo social “marca de la casa”, ya que una parte de esos recursos deben servir para pagar a sus adinerados compinches venezolanos que, a su vez, tendrán que repartir unas migajas entre sus traidores secuaces.

Otra de las razones del descomunal despliegue contra el pueblo venezolano, es la de intentar apagar de una vez por todas la osadía de ofrecer, al igual que otras naciones latinoamericanas, la alternativa de que existe otra forma más justa de conducir este mundo. "No existen utopías”, decía Margaret Thatcher. Pues sí que existen, contradicen y demuestran Chávez, Morales, Correa, Fidel, Maduro, Lula, Cristina, Zelaya, Dilma, Múgica, Daniel… Así que toca sofocar esta insolente arriada que se está extendiendo cada vez más. Empleando sus consabidas artimañas, ya impusieron sus títeres en Honduras, Paraguay, Argentina y Brasil. Y todos conocemos el “progreso” que trajeron. Pero el estandarte venezolano es un hueso duro de roer y hay que ir a por todas, aunque sea quemando seres humanos (ya llevan más de 25).

También desean descargar toda esa rabia contenida contra la Venezuela de Chávez, por atreverse a iniciar un imparable proceso de independencia de la patria grande latinoamericana, a través de instituciones y estamentos supranacionales como UNASUR, Petrocaribe, CELAC, Tele Sur, Banco del Sur… Hay que recordar que no existe país latinoamericano que no haya sido invadido por SAM en los 150 últimos años, algunos varias veces. Estados Unidos quiere seguir tratando a Latinoamérica como una colonia que le pertenece.

Las relaciones comerciales que Venezuela ha iniciado con China, Rusia e India y otros países no alineados con el sistema capitalista, siendo imitadas por otras naciones latinoamericanas, deterioran la usurera dependencia económica y comercial con Estados Unidos, potenciando los igualitarios vínculos económicos que deben existir entre todos los países del mundo.
El chavismo es altamente peligroso, además, porque inventa una política de la liberación como existe una teología de la liberación, emanada de la “herejía” del Vaticano II, que no es otra cosa que volver a las fuentes evangélicas enterradas por Constantino y Teodosio en el siglo IV. La “Opción preferencial por los pobres y su empoderamiento” es la base de la teología de la liberación. Es por ello que en el seno del chavismo, existe una filosofía patriótica del humanismo heredada del cristianismo. Al igual que Washington desplegó una terrible guerra contra esta Iglesia liberadora, culminando con el asesinato de los seis jesuitas, ahora mismo intenta erradicar nuevamente esa semilla de “herejía cristiana”, enraizada en la revolución bolivariana.

Pero, el colmo del “puñetero” pueblo venezolano, presionado por tanto asedio, ha sido la de ingeniarse una salida hacia adelante con la legítima Constituyente. Ello representa dar un paso más en los valores democráticos recogido en su Constitución, ofreciendo mayor poder y protagonismo al pueblo. Claro que, a un capitalismo cada vez más reaccionario, antidemocrático, de indisimulados tintes fascistas y sustrayendo la participación ciudadana para otorgarla a las grandes empresas y capitales, la nueva Constituyente los dejaría desenmascarados. No sería fácil continuar proclamando por sus altavoces que Venezuela es una “tiranía”- una tiranía que lega su poder al pueblo- y que ellos representan a la democracia.

En Venezuela ni existe tiranía, ni dictadura, ni violación de los Derechos Humanos, esas lacras son precisamente las armas de destrucción masiva que emplea el cruel capitalismo y la oposición venezolana. En Venezuela lo que se está produciendo es el imparable Albor de la paz y felicidad mundial. Y el Imperio Económico se obstina en apagarlo como sea.

La actual situación se torna difícil para el pueblo venezolano, pero más difícil se materializa aún para este enemigo del mundo, porque, aunque tenga el poder de las armas y de los medios, Venezuela, posee el poder de la razón y de la paz, y esta siempre termina imponiéndose. Porque las instituciones supranacionales latinoamericana están con Venezuela, al igual que la mayor parte de la OEA- a pesar de las traiciones- de la ONU, de los 120 países no alineados y de los pueblos del mundo, cada vez más enamorados de la revolución bolivariana. Porque la Verdad y el Amor siempre terminan venciendo y porque el invencible Chávez continua presente en el espíritu del admirable pueblo venezolano.


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miércoles, 14 de junio de 2017

Nueva alerta en Ruanda.

Sobre la situación en los Grandes Lagos africanos
y la posible amenaza de crisis humanitaria.

En apenas dos meses -en agosto 2017- van a celebrarse nuevas elecciones en Ruanda y mucho nos tememos el peligro de una nueva crisis humanitaria, y de gran envergadura, si la comunidad internacional mira de nuevo para otro lado.

¿Creen ustedes que hay alguna relación entre las masacres de Ruanda y el saqueo de las riquezas del este del Congo?
¿Conocen la relación causal con los casi 9 millones de muertos silenciados en esta región?
¿Piensan que nuestro país está jugando algún papel en el esclarecimiento de estos hechos? ¿Sabían que es UMOYA y que junto a otras pequeñas organizaciones hemos interpuesto una querella criminal en la Audiencia Nacional?.

Voy a intentar explicar y actualizar lo que está pasando ahora, -23 años después del genocidio que ha supuesto el mayor número de muertos desde la II Guerra Mundial- y también de lo que nos tememos puede pasar, no sin antes recorrer brevemente nuestra particular hemeroteca para poder entender qué está pasando en Ruanda y porqué.

1. En 2005, “ALERTA RUANDA” daba título a un monográfico elaborado por la Federación de comités de solidaridad con el áfrica negra (UMOYA) en 2005, con los que ocasionalmente colaboramos. 16 páginas que pueden leer (y descargar aquí), si quieren entender algunas piezas de este interesado rompecabezas.

2. En 2008 desde La Terca Utopía, ya desmenuzábamos algunas claves de este genocidio:
"Las verdades sobre lo que pasa en el Congo. ¿Y la Comunidad Internacional, para dónde mira?", nos preguntábamos, y desgraciadamente hoy nos seguimos preguntando.

3. En 2010, volvíamos a denunciar en distintos medios que "En Ruanda están pasando cosas muy serias, y en el Congo, más".
Nada más y nada menos que la mayor cifra de muertos tras la II Guerra Mundial- y sin embargo un conflicto bien desconocido.
¿A quién le interesa ocultarlo? ¡Seguíamos preguntando! y,

4. En 2012 retomamos de nuevo en La Terca Utopía que el Congo llevaba 8 millones de muertos, -civiles en su mayoría- y en sólo 18 años y volvíamos a preguntar, quizás como voz que clama en el desierto, ¿Hasta cuándo silenciaremos el genocidio más grande de toda la humanidad? donde incluíamos un Comunicado de Umoya que convendría releer hoy: “¿Hasta cuándo las riquezas naturales del Congo seguirán siendo motivo de maldición para su pueblo?”

Hechos macabros, cifras de horror.
En definitiva lo que vemos es que, desde los años 90, la región africana de los Grandes Lagos sufre cíclicamente catástrofes humanitarias de gran envergadura, debido a esa macabra batalla que se libra por controlar una de las zonas más ricas del planeta en recursos minerales estratégicos. Recordemos sólo algunos datos que avalan lo anterior:

* 300.000 ruandeses muertos de 1990 a 1994.
* 800.000 asesinados en 100 días en el genocidio de abril de 1994 en Ruanda.
* miles de muertos (ni se sabe la cifra) tras la toma del poder del FPR en Ruanda tras el citado genocidio.
* 300.000 refugiados ruandeses masacrados en el Congo entre 1996 y 1997.
* 6 millones de congoleños muertos -desde 1998 hasta 2003- a causa de la invasión del este del Congo por parte de Ruanda, Uganda y Burundi que se dedicaron a expoliar las inmensas riquezas del Congo (no sólo del coltán que es el más conocido).

Durante toda una década, continuaron las masacres ruandesas sobre los poblados congoleños, ya que a partir de 2003, Ruanda, Uganda y Burundi abandonan la invasión del Congo, pero Ruanda mantuvo su presencia militar en terreno congoleño de forma indirecta a través de la creación de grupos rebeldes que se hacían pasar por grupos congoleños, hasta 2013.

En este contexto también cabe destacar el uso por parte de los agresores de la violación de mujeres y niñas congoleñas como arma de guerra, y como medio de corromper el tejido social tradicional congoleño en donde la mujer es un pilar fundamental en las familias.

El presidente Kagame es el responsable.
El denominador común de todas estas crisis, desde los años 90 hasta nuestros días, es la presencia como promotor en todas ellas del actual Presidente de Ruanda, Paul Kagame, y el círculo más cercano de su partido, el Frente Patriótico Ruandés (FPR). Por otra parte el Presidente de Ruanda recibe gran apoyo internacional porque su país es la puerta de salida de las riquezas saqueadas del este Congo: coltán, oro, diamantes, casiterira, wolframio, germanio, maderas nobles…

El FPR dirigido por Kagame se ha destacado en estos años por su crueldad con la población civil tanto en terreno congoleño como con la propia población ruandesa. En el este del Congo ha llevado una política de provocar huidas en masa en poblados para a continuación ocuparlos con población ruandesa. Es una estrategia de invasión cuyo objetivo es anexionarse los dos Kivus congoleños, por ser una de las zonas más ricas del planeta en recursos minerales de gran valor (por eso ha masacrado poblaciones enteras, enterrado a gente viva en fosas comunes, quemado poblados,…).

A nivel internacional todo esto es ocultado.
Kagame goza de impunidad y protección mantenidos por parte de grandes grupos de poder vinculados a las materias primas estratégicas que saquea del Congo.

¿Y España qué pinta en esto?
Pues resulta que precisamente nuestro país, no por sus políticos, ni por los diferentes gobiernos precisamente, tiene un protagonismo especial en este conflicto por lo que ahora contaré.

En el año 2005 un grupo de pequeñas organizaciones españolas y ruandesas presentamos una querella criminal en la Audiencia Nacional Española por haber asesinado el FPR a 9 cooperantes españoles testigos de estos hechos. En el año 2008 el juez Don Fernando Andreu Merelles emitió un auto de conclusiones por el que imputaba los crímenes de genocidio, contra la humanidad, terrorismo y otros muchos al general Kagame y a la cúpula militar del FPR. Emitió órdenes de búsqueda y captura internacional contra 40 altos mandos del FPR, todos en ejercicio. Y sobre el general Kagame concluía que era el máximo responsable, pero estaba protegido por su inmunidad presidencial.

A nivel internacional, solamente el TPIR (Tribunal Penal Internacional para Ruanda) ha investigado una parte de estos crímenes, concretamente sólo los cometidos en Ruanda en el breve periodo de abril a junio de 1994 (los 100 días del genocidio ruandés en el que los asesinados fueron 800.000), y en ningún caso los cometidos por el FPR antes, durante o después de este período. Por lo tanto, la Audiencia Nacional española es hoy el único tribunal del mundo que tiene abierta una investigación de amplio espectro sobre estos crímenes (de 1990 a 2002 excluyendo el período de los 100 días), y en concreto la única que está investigando los crímenes del FPR.

¿Por qué es importante 
la causa de la 
Audiencia Nacional?
   Primero, porque nunca podrá esperarse una vida libre de tensiones sociales en la región si sólo se reconoce la existencia de los muertos de una parte, los muertos tutsi, los muertos de los vencedores; mientras que la otra parte de las víctimas (los muertos hutu ruandeses y los congoleños) son ignoradas.
Nótese que aún hoy, en Ruanda, está perseguido por ley sólo el comentar que ha habido genocidio de hutus.
   En segundo lugar, es también importante esta causa de la A.N. porque puede convertirse en una herramienta internacional de gran valor para hacer justicia en la región; una herramienta que proporcione la base jurídica para enfrentarse al fuerte apoyo internacional que el Presidente Kagame recibe, y una herramienta que desvele que, tras la falsa imagen de presidente modelo en África que algunos están fabricando, hay oculta una dictadura terrible y prolífera de conflictos en la región.
   Y en tercer lugar, es importante esta causa porque si se demuestra quién es realmente el Presidente Kagame, se podrá dar paso al fin del saqueo impune de las riquezas del este del Congo manchadas de sangre, y se dejaría de usar a Kagame como puerta de salida de las mismas.

¿Hacia una nueva 
crisis humanitaria?
La vida dentro de Ruanda está dominada por el pánico. La tensión social es tremenda. En estos momentos es importante prestar atención a lo que está sucediendo en Ruanda porque hay elecciones presidenciales en agosto. La oposición política al FPR se ha organizado tanto de dentro del país como en la diáspora y hasta ahora todos han sufrido represión. Algunos han sido asesinados y otros llevan años encarcelados.

La tensión social dentro del país es muy importante y ante las elecciones podría estallar una nueva crisis humanitaria que nos haga recordar lo sucedido en 1994. Esperemos que la comunidad internacional no mire esta vez para otro lado, haya observadores internacionales y se garantice la libre concurrencia de esos otros ruandeses que quieren acabar con esto por la vía de la paz y no por la lucha armada, que hasta ahora ha sido la única manera de querer acabar con estos ciclos de guerras, porque ésa no es la salida.


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martes, 23 de mayo de 2017

Militantes socialistas que -cual mujer enamorada del pájaro que sabe que la engaña-, necesitan creerle y deciden volver con "El Rey Destronado"

Hace mas de 2 meses publicaba en éste mismo blog la entrada titulada
"No me creo a Pedro Sánchez. 
Cuando pudo, nada hizo".
Y con muy pocos matices sigo firmando lo allí escrito.

Entiendo la necesidad de un partido casi hundido y sin propósito de enmienda de hacer algo, de creer en alguien y claro que mejor era un Pedro Sánchez que una Susana Díaz.

Y entiendo a gran parte de militantes socialistas que haga lo que haga su partido se morirán socialistas, lo cual no dudo. Pero su PSOE hace tiempo que dejo de ser socialista.

No sé si creer en el Plán maléfico que Issac Rosa publica hoy en elDiario.es bajo el título "La conspiración oculta tras la victoria de Sánchez: toda la verdad", que sin duda recomiendo leer aquí y según el cual se habría puesto en práctica "ése cuento del rey destronado, que regresa triunfal apoyado por el pueblo, es una carambola imprevista que el PSOE podría aprovechar tras tanto tiempo ciego y sordo". No sé si tanto. Pero jugada hubo y ahora los militantes quieren comprarla antes que apoyar cualquier cosa con Podemos.

Pero en cualquier caso sigo sin creerme a Pedro Sánchez por mucho que prometa ahora, por muy de izquierdas que quiera presentarse y por mucha Internacional que cante después de titubear un momento. Y es que yo no olvido, como hace la mayoría de militantes socialistas que cual mujer enamorada del pájaro que sabe que la engaña, decide creerle y volver con él. Yo no.


Reproduzco casi integramente lo escrito entonces de lo que no me apeo y gustoso escucharé las opiniones en otro sentido.


Cuando pudo hacer muchas cosas de las que ahora promete, no lo hizo, cuando abogó por el "No es No", en la práctica se abstuvo.
¿Ya olvidaron cuando Pedro Sánchez defendía la reforma del art. 135 de la Constitución, llegando incluso a rectificar al Zapatero de entonces?

Y, ¿tampoco recuerdan que con PS el 26-J, el PSOE tuvo el peor resultado electoral de su historia con apenas 85 escaños, posteriores a los 90 con los que el diciembre anterior ya tocaron suelo?.

Fernando Berlín decía en marzo que tenía muchas dudas con Pedro Sánchez y que le reconocía ser un superviviente, pero yo no me lo creo. Su discurso ahora si es más de izquierdas pero promesas siempre hizo y de muchas de las que luego se desdijo. Pedro Sánchez hubiera pactado hasta con el PP, y como comparte tantas cosas con el partido de la corrupción y de los recortes –como después demostraré- no tuvo problema en pactar con Ciudadanos para alejar la única posibilidad de cambio real en España, que venía de la mano de PODEMOS. Además ¿por qué no hizo todo lo que ahora pía cuando pudo?
Como bien reza el dicho popular
Prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido

Justo cuando también salieron tramas en las que ellos participaron en buena medida, vino entonces, y viene ahora con un discurso que gusta oír a l@s socialistas tan indignados con la deriva de su partido como lo estábamos quienes en su día abarrotábamos las plazas del 15M. Por eso él si llenó los mítines en la segunda oportunidad con el nuevo mantra “SI es SI”.
Pero no, yo no me lo creo y entiendo que en su partido quieran buscar a alguien que salve al PSOE de la debacle que se avecina una vez más. Claro que es mejor que Susana, pero ¿por qué la gente socialista de verdad tiene que elegir entre Guatemala y Guatepeor?
Hoy dicen en el PSOE que quieren derogar la misma Ley Mordaza que ellos firmaron ¿? Pues así hace PS en casi todo. Hagamos un poco de memoria.

Aún recuerdo los discursos de PS contra los desahucios, las puertas giratorias y por la laicidad hace hoy justo 2 años, cuando hasta en 4 ocasiones votaron en contra de la dación en pago retroactiva; recuerdo que prometió denunciar el concordato con la Santa Sede, y como siempre de boquilla y recuerdo lo que dijo de eliminar las puertas giratorias y semanas después defendió que Telefónica

fichara a Trinidad Jiménez; recuerdo cuando en septiembre declaraba con rotundidad que no se planteaba dimitir y que seguiría hasta el final a pesar de lo que dijera la ejecutiva federal, y recuerdo el “No es No”, que luego con la comedia incluida de la renuncia a su acta de diputado contó como una abstención; recuerdo cuando dijo que se reunió con los partidos independentistas catalanes para configurar una alternativa a Rajoy y el desmentido de Tardá dejándolo por mentiroso; recuerdo sus críticas al CETA y al TTIP, esos tratados que facilitarían la privatización de los servicios públicos entre otras perversiones, y cómo sus diputados votaron a favor renunciando a la tradición socialista para abrazar nuevamente el neoliberalismo más ramplón; y recuerdo su emocionada renuncia a su acta de diputado, no sé si real o fingida y no sé, que no me lo creí ni antes, ni me lo creo ahora…

 
¿Recordamos un poco más? ¿Se acuerdan cuando Eduardo Madina quiso renovar el PSOE de Rubalcaba desde posiciones más socialdemócratas y cómo entonces los barones del más retrógrado aparato con Felipe González, Bono y Susana Díaz a la cabeza buscaron al guapo de PS? Y ahora resulta que ¿ése guapo va a ser quien intente reconstruir el PSOE por la izquierda?
Y ¿se acuerdan que después el propio Madina se alineaba con el PSOE de Felipe y Susana para liquidar a PS?¡! Mira quien quiera que os compre, pero ya hace tiempo que se os hizo de noche.

En definitiva, que no me creo a Pedro Sánchez ni aunque echara unas lagrimicas como en su desfenestración, y además, llega tarde. Sin duda es obvio que prefiero un PSOE con PS que el de Susana Díaz, ¡toma claro!
Y también antes uno con Pérez Tapias que con él…, pero que no, que ya no cuela. ¡Qué poca memoria cuando queremos! Que el cambio para la mayoría de la gente sufriente en este país no vendrá de su mano, ni del partido ¿socialista?, esté quien esté.
Allá cada quien con su conciencia.
Por eso termino recordando "el silencio de los buenos” de Martin Luther King. Feliz semana.


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domingo, 9 de abril de 2017

Sobre Ms. Iniesta, JM Castillo, el silencio de los obispos, la crisis y la estafa.

Aprovechando el recuerdo de mi paisano ALBERTO INIESTA,
a quien tuve el honor de entrevistar
para VIDA NUEVA,
de escribir sobre él,
en éste mismo blog,
y de recibir una dedicatoria
de sus "Papeles Prohibidos",
mi hermano en la Fe
y en las CCP,
JOSÉ Mª CASTILLO, repasa,
sin pelos en la lengua,
la Iglesia que Iniesta quiso
y que nosotros necesitamos.

No es mi costumbre publicar en
LA TERCA UTOPÍA, escritos de otros, salvo cuando éstos no son publicados en los medios, pero me parece tan valiente y tan claro Castillo (como siempre) que no me resisto a comentar y reproducir su escrito aparecido en Redes Cristianas, Web  de la que soy humilde participante.

Y es que José Mª Castillo,
ése gran "teólogo sin censura" y amigo que, pese a ser demonizado o silenciado por la Jerarquía (sin conseguirlo por cierto),
nos hace este recuerdo
de Monseñor Iniesta
justo en un momento en el que
nos damos cuenta de que
LA CRISIS va disminuyendo, 
pero LA ESTAFA no disminuye.

Y, lo peor del caso es que como dice textualmente Castillo "no pocos de nuestros OBISPOS dan la impresión de que o no se enteran de la estafa que estamos soportando; o (lo que sería más grave) se enteran, pero, más allá de algunas exhortaciones superficiales y genéricas, con las que algunos prelados despachan un asunto de tanta gravedad, las preocupaciones apostólicas de tales pastores – al menos por lo que dicen – parece que se centran en los temas en los que ponen mayor énfasis: 
el sexo, la identidad de género, la homofobia, el poder y los privilegios de la Iglesia, aunque estas cosas no se digan nunca así, tal como son y tal como suenan".

Enfin que como me parece un documento algo extenso pero muy iluminador, os lo recomiendo en este enlace y como un blog permite cualquier extensión, lo reproduzco a continuación porque no tiene desperdicio.

Salud y República en el día del 40 aniversario de la legalización del PCE

GRACIAS HERMANO

1. Alberto Iniesta
Alberto Iniesta ha sido, sin duda ni exageración, uno de los hombres más ejemplares que hemos tenido en España, en nuestra reciente historia del siglo XX. Su proyecto de la Asamblea de Vallecas, en marzo de 1975, cuando estaba agonizando la dictadura franquista en nuestro país, fue una intuición que se adelantó a los sueños de democracia, que, con dudas e indecisiones, los políticos y los clérigos de aquellos años gestionaron, en la transición que desembocó en la Constitución del 78.
Dicho en pocas palabras, la Asamblea de Vallecas fue, no sólo un “proyecto de Iglesia”. Además de eso, fue un “proyecto de sociedad”. Una sociedad en la que el pueblo toma la palabra. Y toma, sobre todo, la capacidad de decidir. Para resolver los problemas más graves que nos afectan a todos los ciudadanos. Sobre todo, los problemas que nos impiden ser ciudadanos libres, que viven en una sociedad igualitaria y justa.
Conocí a Alberto Iniesta en abril de 1971. En aquel abril, antes de la “Asamblea Conjunta Obispos-Sacerdotes”, se celebró en Ginebra un Encuentro de los Consejos Presbiterales de Europa, en el que participaron más de doscientos sacerdotes. La representación española, presidida por el entonces obispo de Málaga, Angel Suquía, estaba compuesta por un grupo de sacerdotes, entre los que estábamos Alberto Iniesta y yo. Y precisamente a Iniesta y a mí se nos encargó hacer y presentar la ponencia sobre la Iglesia que estábamos necesitando. Un trabajo que tuvimos que hacer en pocos días. Fue entonces cuando quedé impresionado por la genialidad, la humanidad y la profunda espiritualidad de Alberto Iniesta. Un hombre que sólo quería el bien de la Iglesia, para bien de la sociedad.
Así las cosas, lo que más me impresionó, en mis muchas horas de convivencia y conversación con Alberto Iniesta, en Madrid, en Ginebra, en octubre de 1971 (en Roma), en el Sínodo Mundial de Obispos, cuyo tema fue el “sacerdocio” y “la justicia en el mundo”, lo que más me impresionó – repito – fue la convicción más firme, que tenía Alberto Iniesta: la Iglesia necesita, de forma apremiante, una reforma a fondo. No se trata de una “reforma doctrinal”, sino de una “reforma de vida”, en la “gestión del gobierno” y en la “participación del pueblo” en la toma de decisiones.
Como era de esperar – y de temer –, ni el sistema religioso del Vaticano, ni el sistema político de Franco, podían permitir el planteamiento pastoral, participativo y democrático de Iniesta. En consecuencia, sucedió lo que era de temer. A última hora, en vísperas de la Asamblea de Vallecas, de Roma vino la prohibición de darle a la Iglesia aquel nuevo giro, que era el primer paso de una reforma y una renovación a fondo, no sólo de la Iglesia, sino igualmente de la sociedad 1. Además, todo aquello se ejecutó de la forma más tajante y (yo añadiría que también) más cruel que se podía ejecutar. Alberto Iniesta fue llamado urgentemente a Roma. Y – por lo que después se pudo saber -, a Iniesta, no sólo se le prohibió, de forma terminante, la celebración de la Asamblea, sino que además el bueno de Alberto fue (y se sintió) ofendido y humillado por el Cardenal Prefecto de la Congregación de Obispos. Ofendido y humillado hasta el extremo de verse hundido e incapacitado, durante años, en un monasterio cisterciense, a donde se retiró para superar su profunda depresión. Hasta que ya, en edad de jubilación, regresó a su diócesis de origen, Albacete, para terminar sus días en paz, estudio y oración.
2. La Iglesia que necesitamos: volvamos al origen
¿Qué Iglesia quiso Alberto Iniesta? ¿Por qué la Iglesia, que quiso Alberto Iniesta, resultó ser intolerable, absolutamente inaceptable, para el sistema político de una dictadura y para el sistema religioso del Vaticano?
La respuesta fácil, convencional, que tienen estas preguntas, es conocida. Y es, por eso, la respuesta que siempre damos. La Iglesia, que se buscaba mediante la Asamblea de Vallecas, en marzo de 1975, no cabía, no pudo caber o encajar en el régimen dictatorial del franquismo, ni en el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica. Por eso, aquello tuvo el final que tuvo. El fracaso de un proyecto que muchos añoramos.
¿Es posible en este momento volver a intentarlo? Hay que hacerlo. Pero va a necesitar tiempo y paciencia. Después de 30 años, bloqueando la renovación que inició el Vaticano II, la Iglesia está viviendo una situación de desconcierto. ¿Por qué este desconcierto? Cuando tenemos un papa, Francisco, que quiere limpiar el papado de la pompa y el hieratismo que nunca quiso Jesús, el boato y la mentira que condena el Evangelio, en esta situación, un sector señalado del episcopado, en lugar de alegrarse y unirse al papa Francisco, lo que están haciendo quienes se han vinculado a ese sector de cardenales, obispos y clérigos es poner dificultades al papa. Y así, aumentar el desconcierto en determinados sectores de la Iglesia.
¿Qué hacer, estando así las cosas? Vamos a ir derechamente al origen. Y a lo más original de la Iglesia. Todo comenzó, como sabemos, con el anuncio, que realizó Jesús, de la “Buena Noticia”, es decir, la llegada del Reinado de Dios 2. Es verdad que quien fundó y gobernó las primeras “asambleas” cristianas (“ekklesiai”) fue Pablo. Pero también es verdad que, si Pablo pudo fundar y gobernar aquellas “iglesias”, lo hizo porque antes que él y su experiencia en el camino de Damasco, había existido Jesús de Nazaret, su mensaje, su forma de vida y su muerte en una cruz.
3. La “fe” y el “seguimiento”
Si el origen primitivo de la Iglesia se analiza detenidamente, lo que llama la atención, en este proceso incipiente de “fundación” de la Iglesia, es que los evangelios (especialmente los sinópticos) no ponen en, el centro de este origen primero de la Iglesia, la “fe” (“pistis”, “pisteuo”) de los discípulos de Jesús, sino el “seguimiento” (“akoloutheo”) que aquellos discípulos aceptaron para compartir su vida con la vida que llevó Jesús. Baste pensar que, en los evangelios sinópticos, mientras que la fe se elogia 36 veces, del seguimiento de Jesús se habla 56 veces. O sea, el “seguimiento” aparece 20 veces más que la “fe”.
Pero lo importante no es la cantidad de veces que se menciona la fe o el seguimiento. Lo elocuente, en este asunto capital, es la significación relevante que los relatos evangélicos le dan al seguimiento de Jesús. Y lo que ese seguimiento representa en la vida. En efecto, según los sinópticos, cuando Jesús empezó a reunir el primer grupo de discípulos y las primeras multitudes de gente, que se iban con él y le escuchaban, en ningún relato se dice que Jesús les propusiera el tema de la fe, como pregunta, como exigencia, como condición para estar con él, para vivir el proyecto que él les presentaba. Y menos aún. En ninguna parte dicen los evangelios que la fe fuera la condición para estar con Jesús o para ser discípulo suyo.
Esto necesita alguna explicación. En los evangelios sinópticos, se habla de la fe en los relatos de curaciones, cuando Jesús resuelve las situaciones de sufrimiento de enfermos o personas excluidas. A estas personas, Jesús les dice siempre lo mismo: “tu fe te ha salvado”, es decir, “tu fe te ha curado”. Es le fe-confianza, la fe de quienes se fían de Jesús, viendo en él la solución del sufrimiento de este mundo. Y es importante caer en la cuenta de que esto es así, según los evangelios, incluso en los casos de personas que, sin duda, tenían otra religión y otras creencias, como ocurrió con el centurión romano (Mt 8, 5, 13 par), con la curación de la mujer cananea (Mc 7, 24-30 par) y en la sanación del leproso galileo (Lc 17, 11-19) 3.
Sin embargo – y en contraste con lo que acabo de indicar -, lo que la teología no ha tenido debidamente en cuenta es que, cuando los evangelios afrontan el problema fundamental de quienes pueden o no pueden estar con Jesús, la clave de la respuesta a este problema es el “seguimiento” de Jesús, tanto para los “discípulos” (Mc 1, 16-20; Mt 4, 12, 17; Lc 4, 14-15), como para el “pueblo” (“óchlos”) (Mt 4, 25; 8, 1). Por eso, lo primero que hizo Jesús fue llamar a los discípulos al seguimiento (Mc 1, 16-20; Mt 4, 12-17; Lc 5, 11; cf. Jn 1, 37-43). Jesús no empezó por pedir a aquellos hombres una “profesión de fe” o la aceptación de un “credo”. No. Lo primero fue una palabra: “sígueme”.
Ahora bien, si esto efectivamente es así, queda patente lo que con tanta lucidez dijo Juan Bautista Metz: “Sólo siguiendo a Cristo saben los cristianos a quién se han confiado y quién los salva”. Lo que, a su vez, significa algo que es mucho más fuerte: “El saber cristológico no se constituye ni se transmite primariamente mediante conceptos, sino en los relatos de seguimiento” 4. Esto significa algo que seguramente jamás hemos pensado: a Jesús y su Evangelio, no lo conocemos – ni nos relacionamos con él – mediante creencias o actos religiosos, sino siguiendo a Jesús. Es decir, a Jesús lo conocemos en la medida en que abandonamos todo lo que sea necesario abandonar, para poder compartir la forma de vivir, las convicciones y el proyecto de vida de Jesús. Baste recordar que, según los evangelios, Jesús sólo pronuncia una palabra: “Sígueme” (“akolouthei moi”) (Mc 2, 14 par). Esto es todo (Bonhoeffer). Es lo que le dijo Jesús a un “publicano”, un pecador, un hombre de vida escandalosa. Un hombre al que Jesús no le preguntó si “creía” o “no creía”. Ni “en qué creía”. Ni si “se arrepentía” de su mala vida. A Jesús, por lo visto, no le interesaba nada de eso que tanto les suele interesar a los confesores, a los predicadores.
Pero hay más. Cuando Jesús llama a alguien para que le siga, Jesús no propone “para qué” llama, ni presenta un determinado “proyecto”, un “ideal”, un “programa” de vida, unas “condiciones” 5. Incluso algo más fuerte: según los relatos de las llamadas al “seguimiento” (Mt 8, 21-22; Lc 9, 59-60; Mc 10, 17-22; Mt 19, 16-22; Lc 18, 18-23), Jesús exige el “despojo total”. O sea, “abandonar toda seguridad” o condiciones de seguridad en la vida: ni familia, ni dinero, ni trabajo fijo, ni vivienda, ni despedirse de la propia familia, ni siquiera enterrar al propio padre (Mt 8, 22) 6.
¿Significa esto que ser cristiano (o pertenecer a la Iglesia) equivale a convertirse en un “carismático itinerante”? ¿Tiene que ser la Iglesia “un movimiento de auto-marginados”? 7. Quienes intentamos seguir a Jesús, por eso mismo, ¿no tenemos más remedio que vivir según las pautas de una “conducta desviada”? 8. ¿Esto es posible y recomendable?
4. Jesús solo, como “seguridad”
Aquí tocamos la cuestión capital. No sólo para entender el Evangelio. Además de eso, para entender la Iglesia. Me explico: Es evidente que lo que Jesús exige, cuando le dice al que pretende ser creyente: “Sígueme”, en realidad lo que le dice es que abandone su casa, su familia, su trabajo, su dinero, sus observancias religiosas (hasta la cima de tales observancias, el entierro del propio padre). Y todo esto, sin ofrecerle, al que es llamado, ni un programa, ni un proyecto, ni una misión, ni unas condiciones, nada. ¿Qué significa esto? ¿Es esto razonable o realizable? Si somos consecuentes con la llamada de Jesús a “seguirle”, sólo una cosa queda en pie, en la vida del que es llamado: “Jesús solo”. Y esto, ¿qué significa y qué representa?
Lo que está aquí en juego es el problema de la “seguridad” en la vida. Sin pensarlo, tantas veces; sin darnos cuenta de lo que más nos angustia y más deseamos, en el fondo, siempre tenemos planteado el problema de nuestra seguridad en la vida. La casa, la familia, el dinero, la profesión, el prestigio, la salud, el estatus social, la institución a la que pertenecemos, la política, el derecho, la economía, las relaciones que mantenemos con los demás, la religión…. Todo eso es un conjunto de cosas tan importantes, porque nos dan seguridad en la vida. O, si no tenemos esas cosas, nos sentimos en la inseguridad y en la soledad. Esto nos suena a patético, por el miedo que nos provoca.
Esto supuesto, la insistencia de Jesús en el llamamiento a “seguirle” nos viene a decir que CREEMOS EN JESÚS SI PONEMOS SÓLO EN JESÚS NUESTRA SEGURIDAD. En definitiva, si ponemos nuestra absoluta “seguridad (Sicherheit) y alivio” (Geborgenheit) 9 en la convicción de que estamos con Jesús, vivimos con él y como él. Porque sólo cuando nuestra vida se proyecta así, entonces es CUANDO SOMOS VERDADERAMENTE LIBRES. Y es que, en el fondo, el problema que nos plantea el Evangelio es el problema de la libertad. Por esto Jesús insiste en la libertad ante la familia, ante el poder, ante el dinero, ante la religión. Jesús insiste en la libertad en estas situaciones y ante estas realidades, no porque estas cosas – como es lógico – sean malas, sino porque estas cosas tienen tanta presencia y tanta fuerza en nuestra vida, que nos limitan o hasta nos privan de la libertad.
5. El fondo del problema
Estamos tocando el fondo del problema más grave y más apremiante, que tiene que afrontar la Iglesia. Es el problema que era patente cuando Alberto Iniesta convocó la Asamblea de Vallecas. Y bien sabemos la dura respuesta que Iniesta tuvo que soportar, tanto del poder político, como del poder religioso. ¿Por qué ambos poderes son tan brutalmente intolerantes en situaciones como la que presentó Alberto Iniesta?
Porque, para los poderes que dominan y sostienen el sistema que nos rige, es determinante mantener la desigualdad. Una desigualdad que potencian, mantienen o consienten los poderes económicos, los poderes políticos, los poderes jurídicos y los poderes religiosos. De ahí, entre otras cosas, los “silencios sociales” 10, que mantienen estos poderes en las cuestiones más determinantes de las desigualdades. Todos estos poderes están inter-determinados de tal forma que, para que sigan funcionando con la eficacia que a ellos les interesa, esa eficacia no se consigue sino a base de producir y potenciar las desigualdades. Sean cuales sean las teorías, que cada cual tenga o defienda, para mantener los intereses de los que mandan, no hay más remedio que mantener las desigualdades económicas, políticas, jurídicas y religiosas. Por ejemplo, en economía: casi la mitad de la riqueza mundial está en manos solo del 1 por ciento de la población. En política, la cosa resulta patente cuando es un hecho que el hombre políticamente más poderoso del mundo es Donald Trump. En derecho-justicia, no hay que dar muchas explicaciones después de lo que estamos viendo y viviendo en España con motivo del comportamiento de determinados tribunales y sus jueces, de acuerdo con lo que les permite el vigente derecho penal o procesal.
En religión, lo más fuerte es la violencia, el terrorismo, y en la Iglesia católica, el vigente Código de Derecho Canónico, que arrastra la violencia totalitaria del medievo hasta los tiempos actuales, cuando ya nos gloriamos de vivir en la “tercera Ilustración”.
Pues bien, estando así las cosas, todo esto nos ha llevado hasta una situación, que seguramente no podíamos imaginar: cuando hemos alcanzado el progreso tecnológico y científico más elevado, ahora precisamente es cuando vivimos en el mundo más inseguro. Estamos destrozando el planeta Tierra, estamos matando o dejando que se mueran millones de seres humanos cada año, hemos multiplicado el sufrimiento en el mundo, nos sentimos amenazados por incontables peligros, son ya demasiados los jóvenes que se ven sin futuro, los países más ricos levantan muros de separación, etc, etc…..
La consecuencia, que inevitablemente se ha seguido de este estado de cosas, es que a todos nosotros – seguramente sin que nos demos cuenta de lo que nos pasa – nos han invadido dos experiencias paralizantes y destructivas: la inseguridad y el miedo. Casi nadie habla de esto a fondo. Casi nadie se atreve a pensar en serio lo que vive en su más secreta intimidad. Pero sospecho que la inseguridad y el miedo son el peso y la carga que todos llevamos a cuestas. Y son la causa inconfesable de “los silencios sociales y otras artimañas” con las que, no sólo los poderosos nos ocultan la realidad, sino igualmente con las que los débiles nos escapamos de complicaciones y así perpetuamos la situación de sufrimiento en que vivimos.
6. La Iglesia que queremos y necesitamos
Ahora se comprende mejor la Iglesia que queremos y la Iglesia que necesitamos. He explicado cómo nació el primer germen de la Iglesia. Y en los evangelios consta que los relatos del origen de la Iglesia son relatos de llamadas al seguimiento de Jesús. Esto quiere decir que el “seguimiento” de Jesús es constitutivo del ser mismo de la Iglesia. Como es igualmente constitutivo de la cristología. Por otra parte, sabemos que lo que destacan los relatos de “seguimiento” es la llamada al despojo de los soportes fundamentales que nos dan seguridad: dinero, familia, trabajo, instalación, estatus social, religión. Jesús pidió a aquellos hombres – los primeros apóstoles – el “despojo total”. No por motivos de “ascética”, como lo interpretaron los monjes a partir del siglo tercero. Menos aún, por el “desprecio del mundo” y de todo lo que nos produce felicidad y disfrute de la vida, como lo entendió la espiritualidad medieval. No para obtener la paz personal e interior, el “Dharma”, según la tradición budista laica 11.
Lo que Jesús vio como específico y determinante, para la Iglesia y para los cristianos, es la superación del miedo y la inseguridad. Porque solamente así, podremos integrar en nuestras vidas el “proyecto de vida” que llevó Jesús y nos exigió Jesús, si es que queremos de verdad hacer presente el Evangelio en nuestra sociedad. Y nunca tendríamos que olvidar los creyentes en Cristo que, por trazar el camino que supera el miedo y la inseguridad, “Jesús aceptó la función más baja que una sociedad puede adjudicar: la de delincuente ejecutado” 12. Sin duda, a esto se refería Jesús cuando les dijo, no solo a sus discípulos, sino “a todos” (Lc 9, 23): “Si uno quiere venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y entonces me siga” (Mc 8, 34; Mt 16, 24; Lc 9, 23). Hoy no es posible interpretar estas palabras de Jesús como un llamamiento “para vivir en los márgenes” 13 de la vida y de la sociedad. Seguir a Jesús es cargar con su cruz. Pero, ¿qué significa esto y qué es lo que exige?
En la sociedad de la “corrupción” y la “desigualdad”, que genera el “miedo” y la “inseguridad”, seguir a Jesús, creer en Jesús, vivir en la Iglesia, no es una exigencia de heroísmos y singularidades que nos empujarían a tener que andar, como una especie de fugitivos, por los márgenes de la vida, como excluidos sociales. No se trata de eso. La exigencia de Jesús es enteramente razonable. Es lo que tendría que ser lo común para todo ciudadano. Estamos hablando sencillamente de “ser ciudadanos honrados y honestos, que cumplen con sus obligaciones cívicas y, si es que en algo los cristianos se diferencian de los demás, tendría que ser por su sensibilidad ante el sufrimiento y la desigualdad que impone el desorden establecido”.
7. La Iglesia como factor de cambio
La Iglesia “que queremos y necesitamos” es la gran Comunidad de creyentes en Jesús, que produce este proyecto de vida, lo cultiva, lo fomenta, lo mantiene. Pero aquí lo que importa es entender bien lo que queremos decir cuando hablamos de “la gran Comunidad”.
Es evidente que, en los evangelios, la presencia y la importancia de los “Doce” (“discípulos” o “apóstoles”) se destaca en la vida y en el proyecto de Jesús. Pero, tan cierto como eso, es que, en la Antigüedad Tardía (en los primeros siglos de la Iglesia), el cristianismo fue un factor de cambio decisivo. Un cambio, no sólo religioso, sino también social. Además, esto se realizó no sólo por la doctrina que enseñaban los obispos, sino sobre todo por la forma de vida que llevaron los cristianos, en la crisis del Imperio ya ante de Constantino (s. IV) 14. ¿En qué y por qué fue el cristianismo “factor de cambio”?
“Durante el siglo II e incluso el III, el cristianismo aún era en gran parte (aunque con algunas excepciones) un ejército de desheredados” 15. Pero también es cierto que el cristianismo, además de sus promesas para la otra vida y sus prácticas religiosas, poseía un sentido comunitario más fuerte que todo cuanto ofrecían los otros grupos mistéricos de aquel tiempo, sobre todo “por la forma común de vida, como acertadamente advirtió Celso” 16. Sabemos con seguridad que, en aquellos tiempos de miseria, escasez y hambre, la Iglesia ofrecía todo lo necesario para constituir una especie de seguridad social: cuidaba de huérfanos y viudas, atendía a los ancianos, a los incapacitados y a los que carecían de medios de vida 17. Y, más que nada, ofrecía un sentimiento de grupo que el cristianismo de entonces estaba en condiciones de fomentar. La Iglesia consistía, sobre todo, en comunidades de acogida en las que la gente se sentía protegida por derechos que la sociedad no le ofrecía.
Hoy, cuando nos estamos dando cuenta de que se puede salir de la “crisis” económica, manteniendo a grandes sectores de la población en la “estafa” cruel de los que se ven hundidos en lo más bajo de la desigualdad, comprendemos mejor lo que explico admirablemente el profesor E. R. Dodds. Me refiero al horror del sentimiento de desamparo que puede experimentar cualquier ser humano en medio de sus semejantes. Debieron ser muchos los que experimentaron este desamparo, en la Antigüedad Tardía: los bárbaros urbanizados, los campesinos llegados a las ciudades en busca de trabajo, los soldados licenciados, los rentistas arruinados por la inflación y los esclavos manumitidos. Para todas estas gentes, el entrar a formar parte de la comunidad cristiana debía ser el único medio de conservar el respeto hacia sí mismos y de dar a su propia vida algún sentido. Y es que dentro de la comunidad cristiana se experimentaba el calor humano y se tenía la prueba de que alguien se interesaba por nosotros, en este mundo y en el otro 18.
Por esto, exactamente por esto, el cristianismo fue un agente decisivo de transformación de la cultura y de la sociedad. Los historiadores mejor documentados lo han dicho sin rodeos, al explicar lo que representó “la caída del Imperio Romano”: “el cristianismo fue en cierto sentido una fuerza igualadora y promotora de una progresiva democratización. Insistía en que todo el mundo, con independencia de cuál fuera su posición económica o social, tenía un alma y un valor parejo en el drama cósmico de la salvación, y algunos de los textos evangélicos sugerían incluso que las riquezas de este mundo podían constituir un obstáculo para la salvación” 19.
La Iglesia que humanizó el Imperio, hasta que ella misma se dejó corromper por la fuerza perversa de los poderes, las riquezas y los privilegios, esa Iglesia que queremos y necesitamos, fue la gran Comunidad que igualaba al pueblo, a la sociedad, a los ciudadanos. La Iglesia de los que no se daban por satisfechos con la fe cristiana, sino que, junto a la fe y por la fuerza de aquella fe, vivían el seguimiento que Jesús exigió a los apóstoles, a los discípulos y al pueblo en general, según los numerosos relatos evangélicos que nos han conservado esta “memoria peligrosa”, que nos resistimos a recordar. Y, sobre todo, la memoria que no soportamos actualizar, hacerla viva y presente en esta Iglesia nuestra de hoy.
8. Conclusión
Mi conclusión es clara. Hay dos maneras de entender la Iglesia y de vivir en ella. La Iglesia de la “sumisión” y la Iglesia de la “necesidad”. ¿Qué significan estas dos maneras de entender y vivir la Iglesia? Cuando lo importante y decisivo en la Iglesia es el “poder” de los que mandan, la Iglesia no tiene más remedio que ser la Iglesia de la “sumisión”. Cuando lo importante y decisivo en la Iglesia es el “sufrimiento” del mundo y en el mundo, la Iglesia no tiene más remedio que ser la Iglesia de la “necesidad”.
La Iglesia del “poder”, somete a sus fieles. Eso es lo principal para ella. Y utiliza los grandes temas de la Teología para someter: la fe, los sacramentos, la muerte, el infierno, la moral, la predicación. la liturgia, el derecho canónico, la catequesis, la espiritualidad, todo sirve y es eficaz para tener a la gente sumisa. Y el gobierno eclesiástico es un gran ejercicio de sumisión. Se somete el pensamiento y la capacidad de pensar, se somete la voluntad y la capacidad de decidir, se premia al sumiso, se castiga al desobediente. Y todo el gobierno de la Iglesia se organiza según este imponente tinglado de poder y sumisión.
La Iglesia de la “necesidad”, se afana, trabaja, lucha, por lo que más necesita la gente: palpar y vivir que todos, siendo “diferentes” en los hechos patentes que vemos y tocamos, sim embargo todos somos “iguales” en dignidad y derechos. Porque la Iglesia no se gestó, ni nació, del poder, sino que se gestó y nació del Evangelio. El Evangelio en el que leemos que lo más importante, para Jesús, no fue mantener e imponer su poder, sino remediar el sufrimiento, responder a lo que más necesita la gente, que es aliviar, remediar, suprimir sus muchos sufrimientos. Por esto, Jesús curó a los enfermos, perdonó a los pecadores, alivió el yugo que nos impone este mundo y sus leyes, no obligó nunca a nada, ni exigió obediencia a nadie.
Sobre eta base, nació la Iglesia. Y desde esta base, Jesús nos enseñó, no sólo ni principalmente la importancia de la fe, sino, junto a la fe y antes que la fe, el seguimiento de Jesús. Por eso, la “Iglesia de la sumisión” produce esclavos. Mientras que la “Iglesia de la necesidad” produce personas libres. Teniendo siempre en cuenta que solamente las personas verdaderamente libres pueden superar y vencer el miedo y la inseguridad. Las dos grandes ataduras que nos impiden ser agentes de cambio en esta sociedad nuestra, la sociedad de la crisis y la estafa. Lo que nos empuja constantemente a los “silencios sociales” cómplices, que perpetúan el sufrimiento que estamos soportando; y el que les espera a las generaciones que vendrán después de nosotros. A no ser que nos empeñemos, con el poder del Espíritu y la luz del Evangelio, en recuperar la capacidad de factor de cambio que caracteriza a la Iglesia de Jesús, el Mesías, el Señor.


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